La Candidatura Ibérica se presenta así en la web oficial de la FIFA (©FIFA.com)
Introducción
Organizar una Copa Mundial exige responsabilidad y sacrificio, pero nos sentimos capaces de asegurar comunicaciones cómodas y modernas, estadios impecables e infraestructuras hoteleras perfectas.
Presentación
Desde hace 100 años, España y Portugal formamos parte de la gran familia del fútbol. Es algo de lo que podemos enorgullecernos. El fútbol ha levantado y levanta pasiones en nuestros países desde que un balón echó a rodar por sus campos. Desde el primer momento sentimos una enorme atracción por este maravilloso deporte y no nos ha abandonado. Al contrario. Forma parte del día a día de millones de portugueses y de millones de españoles.
Durante los últimos 100 años, el fútbol se ha expandido por nuestras tierras. Ha crecido desde el sacrificio de sus gentes y se ha convertido en el primero de nuestros fenómenos de masas. Hemos tenido la enorme fortuna de contar con no pocos de los mejores jugadores de la Historia y con algunos de sus clubes y selecciones nacionales más premiados. Hemos alcanzado el triunfo por la vía del esfuerzo y del convencimiento de que sólo a través del trabajo se alcanzaba el éxito. Y nos sentimos muy satisfechos de ello.
Organizar una Copa Mundial es una tarea que exige grandes dosis de trabajo, de capacidad, de responsabilidad y de sacrificio. Pero no somos nuevos en esto. España ha organizado de manera irreprochable el EURO de 1964 y el Mundial de 1982. De la misma manera organizó Portugal el EURO 2004. Sabemos lo que queremos, lo que podemos hacer y de lo que somos capaces. Y sabemos que contamos con el respaldo de los dos pueblos y de sus Gobiernos.
Pero somos capaces de asegurar muchas más cosas: comunicaciones cómodas y modernas; estadios impecables; infraestructuras hosteleras perfectas; un clima envidiable; un pasado y un presente inevitable, y felizmente, ligados al fútbol y a lo mejor de él. Amamos el fútbol, lo que significa y supone. Nada menos.