Miércoles, 15 de Febrero de 2012
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A. Delmás | | Pekín - 24/08/2008
La carrera de Kenenisa Bekele es un pulso al Destino, desde que su gran amor, Alem Tchale, muriese en 2005 de un misterioso fallo cardíaco, cuando ambos se entrenaban juntos en Etiopía. Desde aquel raro desastre, Bekele y el Destino no se pierden las caras. El oro olímpico de 5.000 era una partida en la que el Destino aún llevaba ventaja sobre Bekele, ya coronado campeón de 10.000 en Pekín: en Atenas 2004, el hombrecito etíope del orgulloso país de los oromos se dejó ese oro en las manos de El Guerrouj, las manos que rezaban a Alá en Atenas tras el doblete en 1.500 y 5.000.
Polémica. Bekele tampoco olvida cómo en el Mundial de París 2003, el grupo salvaje de Kenia, con Kipchoge al frente, no le dejó pasar del bronce en 5.000. No corría El Guerrouj bajo la cubierta del Nido, pero merodeaba su sombra y una presencia inquietante: Kipchoge, jefe del fondo keniano. Bekele anda sumido en una polémica étnica por su reciente matrimonio con la actriz Danawit Gebregziagher, una etíope tigre. En Etiopía, oromos y tigres no se llevan bien; que se casen, roza el anatema. Bekele ha tenido que dar explicaciones.
En la gran final de 5.000, la Kenia de Kipchoge montó la caza del oromo Bekele, el novio desconsolado de Alem Tchale, el marido de la tigre Danawit pero un "extraterrestre", como dice Jesús España. Los feroces tirones kenianos rompieron la escolta etíope, hicieron envejecer a Lagat y reventaron a España.
Soi lanzó a Kipchoge en el relevo final de los estremecedores lebreles de Kenia, pero sobre la campana, Bekele descargó un rayo de clase. La última vuelta fue una maravilla de Kenenisa, que batió el récord olímpico (12:57.82), antes de saludar a Kipchoge y Soi. Si lo hizo por Alem o por Danawit, sólo su corazón lo sabe. Lleva 18 títulos mundiales en cross y pista al aire libre y cubierta. Sí: este oromo es un extraterrestre.