Sábado, 22 de Noviembre de 2008
As | 12/05/2008
Ayer era día de fiesta en Ciudad Real, aunque más de uno andaba intranquilo por la suerte de su equipo en Alemania. Por la mañana, Romer después de comer, toda la ciudad escondida delante del televisor, con las calles en esa calma silenciosa que anticipan bullicios imparables... o grandes decepciones. Lo cierto es que los vecinos no habían desaparecido, sino que tenían una cita con la historia delante del televisor, y aunque la transmisión empezó tarde (con casi seis minutos de partido), los aficionados seguían el partido por el transistor, al detalle con Rubén Delgado, del equipo desplazado por la SER.
Antes de las ocho de la tarde ya estaba toda Ciudad Real volcada en la calle. El ruido intermitente de las bocinas de los coches fue el clamor popular por el éxito del equipo, con grupos de aficionados vestidos con los colores del equipo, agitando bufandas, cantando las canciones del equipo, y con las peñas multiplicando el ambiente festivo de un día especial.
Sólo la lluvia apagó la apoteósis en las calles. Eso, y que había fiesta, la Virgen de Alarcos, que ayer tuvo un sabor especial, multiplicado por el éxito de un equipo al que arropa la Provincia y hasta la Comunidad entera de Castilla La Mancha. Las migas de ayer fueron, con mucho, las que mejor han sabido en los tiempos más recientes.
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