Viernes, 01 de Junio de 2012
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José Luis López | 14/11/2007
La fatiga en el deporte indica una disminución de la capacidad de rendimiento como una reacción a las cargas de entrenamiento. Inicialmente, puede ser considerada como una fase transitoria, protectora, reversible y necesaria para luego conseguir respuestas de adaptación positivas. Pero el problema es cuando se hace patológica y conduce a los estados de sobre entrenamiento, por una aplicación desproporcionada de las cargas. Es decir, el sobre entrenamiento es el resultado de una discrepancia crónica entre la carga que recibe el organismo y su capacidad para soportarla.
En función de aspectos temporales, se distinguen tres tipos de fatiga:
Aguda: Aparece durante la realización de una actividad física e impone, de manera ineludible, la necesidad de cesar o reducir la magnitud del esfuerzo. Puede ser local, que incide en la musculatura directamente implicada en el trabajo físico, o general, afectando a los diferentes órganos y sistemas.
Subaguda o de sobrecarga: Aparece tras unos pocos días de sobrecarga excesiva, con recuperación inadecuada. Diez días de entrenamiento intenso pueden ser suficientes para padecer este estado.
Crónica: Resultado de un largo e intenso proceso de sobre esfuerzo no tratado que ocasiona un estado permanente de fatiga y lleva al síndrome de sobre entrenamiento.
En la mayoría de los casos, las causas de la fatiga se centran en el sistema nervioso central, los sistemas energéticos anaeróbicos y/o aeróbicos, la acumulación de deshechos metabólicos, como el temido ácido láctico, y la insuficiencia del mecanismo de contracción muscular.
Los síntomas que pueden llevar a detectar la fatiga son la disminución de la capacidad de rendimiento, cambios en el estado general (cansancio, apatía, irritabilidad, ansiedad, depresión, insomnio, sudoración nocturna, pérdida de apetito y de peso, ausencia de menstruación en las chicas, cefaleas, náuseas, molestias gastrointestinales, dolores musculares y/o tendinosos, disminución de defensas, fiebre), cambios en la exploración clínica a partir de una analítica de parámetros hematológicos, bioquímicos y hormonales, que debe valorar el médico, e incluso podemos interpretar la percepción subjetiva del esfuerzo y la recuperación que realiza el propio deportista en una escala de 0 a 10 (Escala de Borg).