Viernes, 01 de Junio de 2012
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José Luis López | 14/12/2007
La fuerza máxima de algunos atletas es impresionante, aunque la clave está en la velocidad a la que mueve la carga.
Tradicionalmente, se ha considerado el test de 1RM (una repetición máxima) como la mejor manera de valorar la fuerza máxima dinámica de un deportista. Se trata de realizar unas pocas cargas progresivas, con cada vez más peso y menos repeticiones, hasta que finalmente el deportista llega a mover un peso que sólo puede levantar una vez, pero ya no dos. Este test ha servido durante muchos años para programar los entrenamientos en cuanto a intensidades.
Pero el test de 1RM tiene sobre todo dos grandes inconvenientes. Por una parte es peligroso, pues estamos obligando al deportista a utilizar cargas extremas, que en el caso de algún ejercicio como el squat (sentadilla) suponen un impacto muchas veces traumático para la columna vertebral, articulaciones de la rodilla, etc. Además, este test no tiene en cuenta la velocidad de ejecución del ejercicio, que en realidad es lo importante, pues del producto de fuerza por velocidad surgirá la potencia. Actualmente, se ha comprobado que lo importante no son los kilos que se levantan (salvo en la halterofilia) sino cómo se levantan. Por eso, es mucho más moderno y acertado programar los entrenamientos de pesas en función de la potencia y la velocidad desarrolladas que por la carga levantada.
Los valores de fuerza máxima de algunos atletas son impresionantes. Manolo Martínez, que pesa cerca de 140 kilos, tiene un récord de 310-320 kilos en press de banca (tumbado boca arriba en un banco plano, se eleva la barra extendiendo los brazos desde la altura de las clavículas) y squat completo (con la barra sobre los hombros, realiza una flexión profunda de rodillas hasta abajo). En el medio squat, bajando aproximadamente a una flexión de 90º, no ha podido pasar de 325 kilos, pero no por falta de fuerza, sino porque ya no caben más discos en la barra. No obstante, tampoco se trata de levantar todavía más kilos sino de buscar aquella carga en la que desarrolle más potencia. Su volumen anual de trabajo puede estar entre 1.500 y 2.000 toneladas.
Si analizamos la fuerza relativa (1RM/peso corporal) de algunas atletas femeninas veremos que es superior a la de la mayoría de hombres. Por ejemplo, Niurka Montalvo, pesaba en competición 58 kilos y levantaba 220 kilos en medio squat sin llegar a su máximo. Su entrenador, Rafa Blanquer, ya daba por buena esa carga, porque sabía que la máxima potencia de Niurka, con la que trabajaría, estaba en 180 kilos. La vallista Glory Alozie pesa 52 kilos. Para prevenir lesiones tampoco ha querido llegar a máximos y nunca ha pasado de 160 kilos.