Sábado, 22 de Noviembre de 2008
Juan De Dios Román | 11/05/2008
Son las situaciones límites las que engrandecen a los grupos deportivos y este es el reto del Ciudad Real. El momento que decide al mejor entre los elegidos del balonmano europeo no es precisamente idóneo para el equipo ganador de todos los títulos domésticos. El Ciudad Real luchará en Kiel contra el poderío del actual campeón, el resultado adverso del partido de ida y un carrusel de lesiones inoportunas. Situación desigual respecto al valor de su reconocida plantilla por las ausencias de Rutenka, Chema y Davis y mermados Metlicic y Urios.
Con estas perspectivas, los limitados recursos deberán alimentarse de dosis de carácter, competitividad sin límites, autocontrol máximo y frialdad mental en los momentos decisivos. Parece obligado llevar el juego al terreno defensivo para la hazaña. En el Kiel reposa el cartel de favorito y en sus jugadores la presión que genera; parece adecuado utilizar como receta un ritmo que ralentice el tiempo, controle los impulsos y lleve el resultado a un escenario de intranquilidad. Disminuir el rendimiento de Karabatic se antoja imprescindible. Y actuar en el fragor de la batalla como expertos jugadores de póquer es fundamental. Sin duda, una difícil tarea.
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