Mariano Tovar | 04/02/2007
El color de la piel de Lovie Smith y Tony Dungy no debe ocultar una realidad que es más importante que hoy sean los dos primeros entrenadores de raza negra en la final.
Son dos de los mejores técnicos de la Liga y grandes personas que han superado en sus vidas muchos retos para llegar donde sólo están los mejores. Dungy, de 51 años, mito del banquillo, se convirtió en 1996 en uno de los técnicos más jóvenes de la Liga en Tampa Bay y contrató a varios asistentes, entre ellos a Lovie Smith, que hoy es entrenador principal.
En diciembre del 2005 se suicidó su hijo de 18 años y pensó en retirarse. "Dios pone obstáculos para saber si eres capaz de mantenerte en el camino correcto", dijo Dungy.
El técnico de Indianapolis es la calma en la tormenta de los partidos y el hombre que ha domado al impetuoso Peyton Manning, quarterback de los Colts.
"Muchos jóvenes de color crecieron soñando con ser jugadores y últimamente hasta quarterbacks. Nuestra presencia aquí demuestra que algún día también ellos pueden ser entrenadores", asegura Dungy.
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