Viernes, 01 de Junio de 2012
¿Para qué sirve cada uno?
Comparte nuestras noticias con tus amigos en la red social que utilizan millones de personas en todo el mundo.
Comparte tus noticias favoritas con tus amigos.
Tuenti
Comparte nuestras noticias con tus amigos en esta popular red social.
meneame
Sitio web que se sirve de la inteligencia colectiva para dar a conocer noticias. Los usuarios registrados envían historias que los demás usuarios del sitio pueden votar.
Alejandro Delmás | | Nueva York - 09/09/2007
Cuando la personalidad caleidoscópica de Nole Djokovic se condimenta con una tormenta de golpes ganadores (37 ante Ferrer) y aces a 200 o más kilómetros que le van resolviendo un juego tras otro, todo junto se presenta como un cóctel con algo de esquizofrenia: algo muy difícil de digerir, incluso para Roger Federer, que ya saboreó en Montreal lo que es atragantarse con el cóctel llamado Nole una final de Masters Series.
El suizo batió ayer en tres sets a Davydenko (7-6, 6-1 y 7-5) y se verá hoy las caras con el verdugo de Ferrer, con el hombre que impidió al español alcanzar la final en Nueva York.
Bastante complicado es tener que resistir al tenis de Djokovic. Si también hay que lidiar con sus cualidades teatrales, entonces el esfuerzo mental se extiende hasta límites casi insoportables. ¿Qué hacer ante un superclase (Djokovic lo es) que te ametralla con primeros servicios, con tiros mortales a las líneas, pero que parece estar al borde de la risa o del llanto, según le vaya la feria? Cuando todo le va bien, Djokovic es una sinfonía. Pero, cuando las cosas se tuercen, siempre aparece el trainer de la ATP: la espalda, las ampollas, un ataque de sinusitis, o el furioso padre de la pobre Sharapova...
Ferrer tuvo que soportar las dos versiones de Djokovic: fue demasiado. Sobre todo, el Djokovic tenista, que sentenció el primer set en 6-4 con una salva de aces y golpes ganadores, desde el 4-1 para Ferrer, que había salido a todo trapo. Ahí, Djokovic galopó a lomos de una estampida de siete juegos seguidos: tras el 1-4 para Ferrer, hasta el 2-0 para el serbio en el segundo set.
El trainer. Justo cuando Ferrer ganó el primer juego en este set, 2-1, y recuperaba el ritmo, ahí apareció el trainer ante Djokovic: esta vez se supone que por problemas de respiración relacionados con sinusitis o con el aire polucionado de Flushing Meadows.
Con Djokovic palidísimo dando la sensación de tener que pedir sales para no desfallecer, Ferrer llegó a ponerse 3-2 arriba. Lo inmediato fue que Djokovic ganó cuatro de los cinco juegos siguientes, cerró ese segundo set en 6-4, y ahogó la ilusión de Ferrer.
Tras Sampras y Borg, Djokovic es el tercer finalista mas joven del US Open, con 20 años. Para ser campeón necesita un último truco: hacer desaparecer a Roger Federer.