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EFE | 19/08/2006
Un saque directo, el octavo de su cuenta, llevó al español Juan Carlos Ferrero a la victoria sobre su compatriota Tommy Robredo por 6-3 y 6-4, y a su primera final de un Masters Series, en Cincinnati, después de tres años.
Ese saque final parecía dudoso, pero Ferrero pidió al juez de silla que chequease con el "Ojo de Halcón", y al final se le concedió como bueno, y el valenciano después de una hora y 36 minutos de lucha, pudo alzar su puño en alto, en señal de victoria.
Con este triunfo Ferrero se coloca en su sexta final de un Masters Series, (la última en Madrid en 2003 la ganó ante el chileno Nicolás Massu) a la espera de conocer su próximo adversario, que saldrá del duelo de esta noche entre el estadounidense Andy Roddick (9) y el chileno y Fernando González (13).
Ferrero lleva una semana triunfal, superando a tres jugadores situados entre los diez primeros del mundo. Primero fue al estadounidense James Blake (5), en segunda ronda, luego al español Rafael Nadal (2) en cuartos y ahora a Robredo (7). Todo esto a una semana del comienzo del Abierto de EE.UU., un Grand Slam en el que alcanzó la final en el 2003 contra Roddick, un jugador que puede tener como rival mañana domingo.
La confianza ganada con estas tres victorias ha sido increíble, y Ferrero sigue sin ceder un solo set en cinco partidos en Cincinnati. Su seguridad quedó reflejada en su servicio, no solo por los ocho saques directos que anotó, dos de ellos seguidos para cerrar el primer set, si no por el 71 por ciento de efectividad lograda con ese arma.
Robredo, campeón del Masters Series de Hamburgo en mayo y del torneo de Bastad el mes pasado, se resintió de un problema muscular en el mundo izquierdo al comienzo del segundo set y pidió asistencia médica. Pese a este problema batalló sin descanso, pero no tuvo fortuna a la hora de concretar sus escasas oportunidades de ruptura, tres, de las que solo anotó una.
A Ferrero le bastó confirmar tres de las 13 que forzó para colocarse en ventaja y dominar el encuentro, para satisfacción de su técnico José Perlas con el que comenzó a trabajar este año tras el Abierto de Australia.
La última final que disputó Ferrero fue en Viena (perdió con el croata Ivan Ljubicic) el pasado año. En su carrera ha disputado 24 finales y ha ganado 11 de ellas.
Desventaja, a priori
En cualquiera de los dos casos, bien sea Roddick o González su rival mañana en la lucha por el título, Ferrero parte con desventaja en los enfrentamientos. Contra el estadounidense ha perdido en las dos ocasiones que se ha medido: la final del Abierto de EE.UU. 2003 y segunda ronda de Cincinnati el año pasado, mientras que con el chileno ha cedido en tres de las cuatro veces que se han cruzado. La única victoria del ex número uno del mundo sobre González tuvo lugar en el 2003 en Roland Garros.
El último enfrentamiento contra el chileno se produjo precisamente la pasada semana, en el Masters Series de Toronto, con la misma superficie de Cincinnati, cuando González venció en segunda ronda, por un concluyente 6-2 y 6-1.
NOTICIA: El tenis está de enhorabuena
IMAGEN: Juan Carlos Ferrero