Ch. B. | 11/04/2007
Es difícil expresarlo. He ganado una etapa del País Vasco, con una meta repleta de público y unos rivales impresionantes. Mi abuela falleció en 2002 y desde entonces estaba buscando una victoria para dedicársela. Ella fue la que, en contra de toda la familia, me compró la primera bici. Era una persona muy importante para mí y por fin puedo dedicarle un triunfo.
Mi última victoria fue en la Volta a Catalunya de 1999, pero fue una cronoescalada y también gané la general, así que la última vez que levanté los brazos al cruzar una meta fue hace diez años, en la Vuelta a los Puertos de 1997. Es fácil imaginar lo feliz que me siento.
Lo veía difícil. Incluso al final pensé que Redondo era el más fuerte. Me costó mucho seguirle y decidí subir a mi ritmo. Se mereció la victoria tanto como yo, pero los últimos kilómetros del puerto eran muy duros y se hundió. Creo que he ganado por veteranía y experiencia.
Soy consciente de mis limitaciones y la verdad, no me veo en el podio final de la Vuelta al País Vasco, con la cantidad de grandes corredores que hay en esta prueba y las etapas tan duras que quedan.
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