Q. I. | 12/02/2007
Óscar Freire llegó al último kilómetro de la primera etapa española de 2007, en el Paseo Marítimo de Palma, en el puesto 30 del pelotón. Pensó que no iba a tener su día en el sprint, pero entonces se pegó a la rueda de su compañero Pedro Horrillo que tenía una idea primorosa: "Meterme detrás de los T-Mobile, que querían colocar a Eisel".
Y Óscar Freire sólo tuvo que sacar de rueda a los ilusos que creyeron que seis meses de baja serían demasiado lastre para su punta de velocidad. El tricampeón del mundo escenificó a la perfección el merecido homenaje que se le tributó al fallecido Isaac Gálvez. Su hermana Débora (también ciclista) le dio el beso del triunfo sobre el podio.
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