Miércoles, 15 de Febrero de 2012
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José Luis López | 26/12/2007
La NASA, ante los problemas presentados por los astronautas después de largos períodos en estado de ingravidez en las estaciones orbitales (pérdida de masa muscular y densidad ósea), inició una investigación con el fin de obtener un sistema de musculación que pudiera funcionar en las estaciones orbitales, donde las pesas convencionales no son efectivas, al no ser ajenas a los efectos de la gravedad. Los doctores Tesch y Berg, del Instituto Karolinska de Estocolmo, desarrollaron un sistema de entrenamiento de la fuerza en un medio sin gravedad: la tecnología inercial Yo-Yo.
El nombre de estas máquinas se debe a la similitud con el popular juego del yoyó de los niños, con una cuerda (en este caso banda) que se enrosca y desenrosca alrededor del eje de una rueda fijada. Existe, pues, un doble ciclo de trabajo muscular, la fase concéntrica y la excéntrica, siendo en ésta última en la que se genera un aumento más importante de fuerza. A mayor fuerza aplicada por el deportista en la primera fase, almacenándose energía cinética, mayor será la que tenga que contrarrestar en la fase de retorno, al igual que en el juego del yoyó, donde si lo lanzamos más fuerte hacia abajo, también regresa más rápidamente a nuestra mano.
El primer ergómetro que se creó, a principios de los años 90, fue el press de piernas, donde el deportista está sentado y trabaja fundamentalmente los cuádriceps, produciéndose una mayor activación muscular que en la prensa atlética convencional. Estudios hechos en tierra, en los que se simulaba microgravedad, sugieren que el tamaño de los músculos extensores de la rodilla puede disminuir aproximadamente un 2% por semana durante las seis primeras semanas de descarga, y que la disminución concomitante de este grupo muscular en trabajos de fuerza máxima es todavía mayor.
La primera máquina Yo-Yo que llegó a nuestro país la trajo la atleta sueca de origen ruso Ludmila Engquist, cuando entrenaba en el CAR de Alfaz del Pi (Alicante). Posteriormente, desde principios de este siglo, las Yo-Yo se han aplicado con gran éxito tanto al entrenamiento, como la rehabilitación y prevención de lesiones. En este sentido, el pionero en nuestro país fue el prestigioso doctor Julio Tous, que revolucionó la preparación del primer equipo del Barça de fútbol (Puyol la utiliza mucho), reduciendo drásticamente el porcentaje de lesiones y coincidiendo su trabajo con el mejor rendimiento de los jugadores en la temporada. Otros equipos de fútbol que utilizan las máquinas Yo-Yo son Valencia, Espanyol, Recreativo, Zaragoza, Racing, Liverpool, Sampdoria...