J. A. E. | 16/10/2007
No es igual que hacerlo en los Campos Elíseos, pero ha sido un bonito acto, muy sencillo y emotivo. Yo, que soy una persona no muy dada a expresar los sentimientos en público, he estado a punto de emocionarme. Este va a ser un día que no voy a olvidar.
Ahora mismo no me va a quitar el sueño nada, ni Landis ni su apelación al TAS. Una prueba de la buena voluntad del Tour de Francia es que me han otorgado ya el maillot de ganador sin esperar a lo que se decida en el TAS. Nadie va a fastidiarme un día tan feliz como éste.
Ha habido veces en las que pensaba en mandar todo al garete, pero ahora experimento un sentimiento de liberación. He llegado a pensar que el Tour tenía algo en mi contra, aunque la película ha acabado con final feliz.
No, pero sí que perdí la concentración, mi cabeza no estaba en su sitio y me preparaba todo lo bien que hubiera deseado. En mayo no confiaba en que llegara a punto para el Tour y luego realicé una buena carrera teniendo en cuenta cómo estaba. He estado un año sin disfrutar de la bicicleta, aunque a partir de ahora lo volveré a hacer.
En mi casa no tengo ningún recuerdo especial ni nada de mi vida como ciclista, pero a partir de ahora este maillot tendrá un rincón especial.
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