Domingo, 23 de Noviembre de 2008
| 28/09/2007
Sobre las cinco y media de la tarde de ayer, Alejandro Valverde y el resto de sus compañeros de la Selección llegaron al hotel donde se ha instalado la expedición española en Stuttgart. En el hall del Hilton Garden Inn sólo se encontraba la Prensa española. De la esperada presión de los medios extranjeros y, sobre todo alemanes, ni rastro, "aunque todavía faltan dos días para la carrera", como bromeó el corredor.
Una vez aterrizó la expedición, todos los ciclistas menos Valverde hicieron unos kilómetros de entrenamiento. En principio, estaba previsto que el ciclista murciano realizara una sesión de rodillo, pero Alejandro decidió tomarse la jornada de descanso tras el día tan ajetreado que tuvo el miércoles (no se pudo desplazar en avión desde Alicante a Barcelona hasta que supo que el TAS le daba la razón).
En una improvisada conferencia, Alejandro aseguró que viene a Alemania "bien física y mentalmente", a pesar de todo lo que le ha "tocado sufrir". "He pasado malos momentos, de nerviosismo e intranquilidad, aunque finalmente todo se ha resuelto de manera feliz para nosotros". Ahora, ya sólo piensa en la medalla de oro, tanto para él "como para Freire".
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