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| Andriy
Shevchenko. AS |
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Su cara
aniñada sigue engañando a los defensas incautos
como en aquella eliminatoria en la que entre él y Serguéi
Rebrov golearon dos veces al Barcelona (0-4 en el Nou Camp
ante un atónito Vitor Baia y 3-0 en Kiev). Desde entonces
sólo los desinformados se atreven a despreciar a este
delantero de pinta enclenque, gesto asustado y rictus de atención
extrema. Y él sigue a lo suyo. Y, a base de goles mantiene
un idilio con el balón que tuvo que nacer a primera
vista.
Surgió
en la misma escuela que el Balón de Oro de 1986, Igor
Belanov. Allí, en el Dinamo de Kiev, Valeri Lobanowski
modeló a otro goleador alejado del perfil occidental
del ariete prepotente que hace virtud de la jactancia. Al
contrario, parece que las enseñanzas del "Zorro
Blanco ucraniano" le inocularon un poso de stajanovismo
soviético que hace de Shevchenko un batallador
incansable.
Porque
no es usual que un novato de la Serie A meta 24 goles en su
año de debut y se consagre como capo entre los
mejores cañoneros del mundo. Ni es normal que al año
siguiente sea capaz de repetir su registro goleador ante algunas
de las defensas mejor armadas del mundo. O que, casi solo,
con la ayuda de unos pocos escogidos y de bastantes obreros
del fútbol, esté a punto de situar a Ucrania
en su primer Mundial. Pero lo que es totalmente desacostumbrado
es que, además, el héroe de semejantes conquistas
rehúse los focos y siga corriendo, imperturbable, donde
otros divos, sin duda de menor talento, habrían abandonado
entre resoplidos y gesticulaciones.
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CLUBES:
Dinamo Kiev y Milán |
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PALMARÉS
COMO JUGADOR:
5 Ligas de Ucrania, 3 Copas de Ucrania.
Una vez máximo goleador de la Serie
A. Balón de Bronce 2000 |
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