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| Gianni
Rivera . AS |
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El día
que Marco Van Basten fue presentado como nuevo jugador del
Milán, varios periodistas pidieron al holandés su opinión
sobre un jugador italiano que le resultaba desconocido. ¿Quién
era ese Rivera sobre el que la Prensa local no paraba de interesarse?
¿Por qué su desconocimiento hería tanto a los milaneses? Van
Basten no entendía nada, pero había cometido pecado grave
contra lo más sagrado de la iconografía rossonera.
Y es
que Gianni Rivera es al Milán lo que Alfredo Di Stéfano al
Real Madrid o Johan Cruyff al Ajax. No es sólo que los tres
marcaran un antes y un después en la historia de sus equipos;
es que fueron clave en la transformación de una entidad saludable
en un club de leyenda.
Cuando
Gianni Rivera llegó al Milán, los italianos acababan de perder
la final de la Copa de Europa contra un Real Madrid acomplejante.
Fueron unos años en los que, mientras el club lombardo cincelaba
un equipo a la altura de la historia, los de Di Stéfano se
repartían las Copas de Europa con el Benfica de Eusebio.
Hasta
1963. Ese fue el año en que Rivera y los suyos dieron a Italia
su primer trofeo de campeones entre los campeones. Fue ante
los lisboetas, en el más puro estilo italiano, por la mínima
(2-1) y con un Rivera que, ejerciendo de director de orquesta,
llenaba de razones a los que defienden que el medio centro
es el cerebro del equipo. Aquel año, Gianni ya estuvo a punto
de ganar el Balón de Oro, pero fue batido en la recta final
por el ruso Lev Yashin.
Tras este
triunfo, el Milán vivió varios años en la penumbra. El otro
club de la ciudad, el Inter, había reclutado en Barcelona
a Luis Suárez y a Helenio Herrera y estaba a punto de emborracharse
de éxito ganando dos Copas de Europa. Las vacas flacas duraron
hasta que el Milán reconquistó el título de Liga en 1968.
Aquel campeonato dio a Rivera otra oportunidad de disputar
la Copa de Europa y, como ocurrió tras Liga de 1962, la experiencia
se saldó con un nuevo título para los milanistas. Esta vez
fue por un 4-1 incontestable ante el embrión de lo que iba
a ser el gran Ajax de Johan Cruyff.
Rivera,
que aquel año ganó su Balón de Oro, aún seguiría jugando hasta
ganar en 1979, con 35 años, su tercer Scudetto. Pero los años
de gloria con su club ya habían pasado. Su última cita con
la Historia (con mayúsculas) se produjo en el Mundial de México
de 1970. En semifinales, Italia se enfrentó a Alemania en
uno de los partidos más épicos de la historia del campeonato.
Rivera, que había perdido la titularidad en beneficio del
interista Mazzola, salió en los últimos minutos, a tiempo
de marcar el gol más importante de su carrera y de contribuir
decisivamente en aquel 4-3 que eliminaba a la Alemania de
Beckenbauer.
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FECHA
DE NACIMIENTO:
13
de agosto de 1943 en Valle San Bartolomeo
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CLUBS:
Alessandria
y Milán
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PALMARÉS
COMO JUGADOR:
Balón
de Oro 1969, Balón de Plata 1963, una
Eurocopa de Naciones, una Copa Intercontinental,
dos Copas de Europa, dos Recopas, tres Ligas
italianas, cuatro Copas de Italia. Participó
en cuatro Mundiales; 1962, 1966, 1970 (2º)
y 1974. 60 veces internacional (14 goles) |
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