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   Viernes, 22 de agosto de 2008    

  Manuel Arana
TOMMY MADDOX: EN ALGÚN LUGAR
DAN REEVES DEBE ESTAR SONRIENDO



La semana pasada leí un interesante artículo a cerca de los viejos rockeros, en el que se comparaba a Bruce Springteen con Drew Bledsoe. ¿En qué se les puede comparar? Básicamente en el tiempo que llevan haciendo disfrutar a su público y en que tras algún momento aciago han vuelto con más fuerza que nunca.

Esta semana más de uno debería hablar de Thomas Alfred Maddox, ¿quién? Tommy Maddox.

Los que me conocen saben el cariño que tengo hacia él desde que vi su primer partido en 1990 en Pasadena cuando debutó en UCLA, un equipo en que las estrellas eran los wide receivers Scott Miller (8 temporadas en Miami) y Sean LaChapelle (ex Claymores y ex Kansas City). El desparpajo que mostró durante toda la temporada siendo freshman (el novato universitario) no pasó desapercibida para nadie, de hecho tras su segunda temporada en la universidad, tomó la decisión más arriesgada de su vida, declararse elegible para el draft. Presionado por Dan Reeves, por su padre (un agente de seguros texano), por su agente... nunca lo sabremos, pero con total seguridad lo que sí sabemos que esta decisión truncó su futuro como quarterback en la NFL. Tras ser elegido por Denver en la primera ronda del draft, fue transferido a los Rams a los dos años y finalmente recaló en los Giants de Nueva York (donde coincidió con Brad Daluisio, su kicker en UCLA). El único que parecía confiar en el era Dan Reeves, que allí donde se iba a entrenar se lo llevaba a jugar, hasta que Maddox, bien por la dificultad de encontrar un equipo, bien por la necesidad de hacerse cargo del negocio de su padre, dejó todo y volvió a Texas para convertirse en un próspero corredor de seguros.

En el 2000 recibió una llamada de un equipo de la Arena Football League los New Jersey Gladiators y decidió ir a jugar por algo más de 1000 dólares por partido, la velocidad con la que se juega al indoor hizo que rápidamente recuperara el instinto y una vez más esto no pasó desapercibido para algunos. Con la creación de la XFL en el año 2000 lo colocaron en Los Angeles, esperando que fuera un reclamo para los Xtreme, debido a la popularidad que había tenido en el área hacía casi 10 años. Pero lejos de ser un simple adorno, fue nombrado el MVP de la única XFL y llevó a los californianos a ser el equipo campeón.

Tras casi una temporada en blanco los Steelers sorprendieron a propios y extraños, y le contrataron por una temporada como reserva de reserva la temporada pasada, pronto fue el segundo de a bordo e incluso en un par de ocasiones se hecho el equipo a la espalda y llevo a Pittsburg a la victoria. A pesar de todo en las biografías de NFL.com su fotografía nunca apareció.

Este verano Charlie Bacht fue fichado por los Steelers para ser el número dos, pero tras los partidos de pretemporada Maddox volvió a recuperar el segundo puesto en la posición de quarterback y hasta ayer sólo había tocado el obloide para sujetarla en los chuts a palos. Pero ayer fue magistral salió para substituir al errático Kordell Stewart y consiguió encadenar un drive de 77 yardas que culminó en un pase de 10 yardas a Burress para empatar el partido y lograr que los acereros tuvieran la oportunidad de jugar la prórroga. En el tiempo extra y tras ser interceptado se recompuso y en la segunda oportunidad que tuvo acercó la pelota hasta la yarda 31 de los Browns, desde donde Peterson logró conectar el chut ganador.

En algún lugar Dan Reeves debe estar sonriendo, yo también.



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