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Los que tienen
algo de edad recordaran que cuando iban a comprar zapatos o se hospedaban
en un hotel, escuchaban el soniquete absurdo del canal dos del hilo
musical, hoy algún estúpido snob lo ha redescubierto y lo ha llamado
chillout, del inglés calentar, cuando en la tierra de nuestro deporte
la denominan "easy to listen" o lo que es lo mismo fácil de escuchar.
Afortunadamente
para nosotros, los estúpidos snobs seudo intelectuales no tienen
cabida en nuestro mundo y si buscan inteligencia más allá de sus
limitadas mentes que se adhieran al programa SETI (Serching Extraterrestrial
Intelligency), porque aquí no les dejaremos buscar. Ya que el gran
misterio del football es que la esencia del mismo recae en el propio
football.
Intentar
redescubrir a Drew Bledsoe o a Brett Favre es demostrar lo atrevida
que puede llegar a ser la ignorancia. Como bien dice Tovar, perder
la ocasión de decir a tus hijos o nietos que un día has visto jugar
a Favre es como si nuestros padres o abuelos no nos hubieran hablado
de Di Stéfano o Kubala. Parafraseando de nuevo a Tovar: "Es que
Favre lo hace todo tan bien que ni siquiera lo interceptan, ya que
son pases completados al contrario. En cuanto a Bledsoe, qué decir
(he de tener cuidado no vaya a pecar de seudo intelectual), cuando
todos lo dábamos por muerto, nos ha hecho cerrar la boca, y abrirla
de nuevo por la admiración que está despertando en la mayoría de
nosotros. El viejo rockero no sólo no está muerto sino que está
haciendo el mejor football de su vida.
Es bastante
curioso que de las promociones de principios de los noventa (91,
92, 93 y 94), sólo Brett Favre, Drew Bledsoe y Trent Dilfer hayan
disputado una Super Bowl y que junto a Mark Brunell, Brad Johnson
y Trent Green son los supervivientes de una aparente gran generación.
Han quedado en el camino jugadores como Dan Mcguire (nº1 en 1991),
Todd Marinovich (2-1991), David Klinger (1-1992), Tommy Maddox (25-1992),
Matt Blundin (40-1992), Tony Sacca (46-1992), Rick Mirer (2-1993),
Gino Torretta (192-1993) o Heath Shuler (3-1994). Además tiene más
valor, si cabe, ya que a partir de 1998 jugadores como Manning,
Culpepper, Griese, Brooks, McNabb, Couch, Brady, Pennington, Redman,
Brees, Vick, Carter, Carr, Harrington o Ramsey, se han hecho con
puestos de titular en el 50% de los equipos de la liga.
Drew Bledsoe
ha encontrado, por fin, un ataque balanceado en el que la estrella
es él y donde puede disfrutar de una excelente línea de ataque,
y de tres receptores como Moulds, Price y Reed. Y sobre todo la
tranquilidad de un equipo que andaba muy necesitado de quarterback
desde los tiempos de Jim Kelly y las cuatro Super Bowls seguidas.
Brett Favre
ha renacido, tras un par de temporadas en las que las lesiones le
han limitado, gracias también en parte a que Ahman Green se ha consolidado
como uno de los Backs más versátiles y productivos de la liga y
al renacer del juego aéreo en jugadores como Driver, el propio Green,
el otrora casi estrella Glenn, el TE Franks y, sobre todo, a esa
particular movilidad del quarterback de los Packers.
Podría ser una
magnífica XXXVII Super Bowl, y un gran recuerdo que contar a nuestros
descendientes, ver enfrentados a Bledsoe y a Favre como en la XXXI.
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