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   Martes, 2 de diciembre de 2008    

  Manuel Arana
EL RENACER DE UNA GENERACIÓN
DE QUARTERBACKS



Los que tienen algo de edad recordaran que cuando iban a comprar zapatos o se hospedaban en un hotel, escuchaban el soniquete absurdo del canal dos del hilo musical, hoy algún estúpido snob lo ha redescubierto y lo ha llamado chillout, del inglés calentar, cuando en la tierra de nuestro deporte la denominan "easy to listen" o lo que es lo mismo fácil de escuchar.

Afortunadamente para nosotros, los estúpidos snobs seudo intelectuales no tienen cabida en nuestro mundo y si buscan inteligencia más allá de sus limitadas mentes que se adhieran al programa SETI (Serching Extraterrestrial Intelligency), porque aquí no les dejaremos buscar. Ya que el gran misterio del football es que la esencia del mismo recae en el propio football.

Intentar redescubrir a Drew Bledsoe o a Brett Favre es demostrar lo atrevida que puede llegar a ser la ignorancia. Como bien dice Tovar, perder la ocasión de decir a tus hijos o nietos que un día has visto jugar a Favre es como si nuestros padres o abuelos no nos hubieran hablado de Di Stéfano o Kubala. Parafraseando de nuevo a Tovar: "Es que Favre lo hace todo tan bien que ni siquiera lo interceptan, ya que son pases completados al contrario. En cuanto a Bledsoe, qué decir (he de tener cuidado no vaya a pecar de seudo intelectual), cuando todos lo dábamos por muerto, nos ha hecho cerrar la boca, y abrirla de nuevo por la admiración que está despertando en la mayoría de nosotros. El viejo rockero no sólo no está muerto sino que está haciendo el mejor football de su vida.

Es bastante curioso que de las promociones de principios de los noventa (91, 92, 93 y 94), sólo Brett Favre, Drew Bledsoe y Trent Dilfer hayan disputado una Super Bowl y que junto a Mark Brunell, Brad Johnson y Trent Green son los supervivientes de una aparente gran generación. Han quedado en el camino jugadores como Dan Mcguire (nº1 en 1991), Todd Marinovich (2-1991), David Klinger (1-1992), Tommy Maddox (25-1992), Matt Blundin (40-1992), Tony Sacca (46-1992), Rick Mirer (2-1993), Gino Torretta (192-1993) o Heath Shuler (3-1994). Además tiene más valor, si cabe, ya que a partir de 1998 jugadores como Manning, Culpepper, Griese, Brooks, McNabb, Couch, Brady, Pennington, Redman, Brees, Vick, Carter, Carr, Harrington o Ramsey, se han hecho con puestos de titular en el 50% de los equipos de la liga.

Drew Bledsoe ha encontrado, por fin, un ataque balanceado en el que la estrella es él y donde puede disfrutar de una excelente línea de ataque, y de tres receptores como Moulds, Price y Reed. Y sobre todo la tranquilidad de un equipo que andaba muy necesitado de quarterback desde los tiempos de Jim Kelly y las cuatro Super Bowls seguidas.

Brett Favre ha renacido, tras un par de temporadas en las que las lesiones le han limitado, gracias también en parte a que Ahman Green se ha consolidado como uno de los Backs más versátiles y productivos de la liga y al renacer del juego aéreo en jugadores como Driver, el propio Green, el otrora casi estrella Glenn, el TE Franks y, sobre todo, a esa particular movilidad del quarterback de los Packers.

Podría ser una magnífica XXXVII Super Bowl, y un gran recuerdo que contar a nuestros descendientes, ver enfrentados a Bledsoe y a Favre como en la XXXI.


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