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Cuando llega
el draft todo el mundo está pendiente de los jugadores que ocupan
las posiciones de ataque especialmente receptores, corredores y
como no quarterbacks, quienes suelen ser las auténticas estrellas
del draft.
Aparentemente
este año puede parecer que va a ser más de lo mismo, ya que si las
predicciones se cumplen tres de los cinco primeros elegidos serán
Carson Palmer, quarterback de la Universidad de Southern California,
Charles Rogers, receptor de Michigan State y Andre Johnson, receptor
de la Universidad de Miami Florida. Pero la realidad es muy distinta,
por que este draft está lleno de jugadores defensivos de gran calibre
en casi todas las posiciones y especialmente en el defensive tackle,
es más me atrevería a decir, que si el número de jugadores defensivos
de calidad no fuera tan elevado, Carson Palmer no tendría tantas
posibilidades de ser el número uno del draft.
Porqué hablo
de "posibilidades de ser", por que son los Bengals los que tienen
la primera elección y en Cincinnati todavía no tienen claro qué
es lo que han de hacer con esa primera elección. La historia está
en contra de Cincinnati muchas primeras rondas desperdiciadas (las
más sonadas en los últimos tiempos el quarterback Akili Smith y
el corredor Ki-Jana Carter), sinceramente no creo que los Bengals
tengan esa necesidad de quarterback, por que le pese a quien le
pese el problema en el equipo no era ese, sino la falta de un plan
ofensivo que beneficiara a uno de los equipos más sólidos y más
profundos en cuanto a receptores se refiere, y por supuesto en solidificar
una defensa que este año, además casi se parte por la mitad al dejar
ir al linebacker Takeo Spikes, aunque en la agencia libre parecen
haberlo arreglado.
El problema
real es que nadie quiere la primera ronda este año, me explicaré,
nadie está dispuesto a adquirir la primera ronda a cambio de rondas
extras, el motivo la profundidad en el draft y la falta de un jugador
que destaque sobre los demás. Además los únicos equipos en ventaja
(por tener dos picks en primera ronda) no tienen intenciones de
subir tan arriba, tanto New Orleans, como los Patriots, los Jets
o los Raiders, no necesitan llegar más allá del tercer pick para
tener colmadas sus aspiraciones. Hablando de quarterbacks, están
cubiertos con Brooks, Brady y Pennington (los Raiders pensarán en
el futuro, pero este futuro puede pasar por Grosman si está libre
al final de la primera ronda), y además las necesidades más imperiosas
de estos cuatro equipos están en la defensa los Jets, Patriots y
Oakland escogerán en uno de los dos picks, por defensives tackles
y defensives ends y los Saints un safety o un cornerback, a pesar
de haber adquirido a Trebucky Jones.
Sin duda es
uno de los draft más complicados de los últimos tiempos, sin jugadores
dominantes, y quizás donde no se esté valorando lo suficiente a
jugadores como el DE Suggs, los DT Robertson y Kennedy, los CB Trufant
y Newman o al mismísimo hermano de Champ Bailey, el linebacker Boss
Bailey.
Me gustaría
remarcar a dos jugadores, a Rex Grossman el quarterback de Florida
y a Lee Suggs corredor de Virginia Tech. El primero quizás no tenga
el físico que los scouts desean y adolece de un brazo cañonero pero
su release, su precisión y su historial universitario lo convierte
en una gema en la profundidad de la segunda ronda (a Brett Favre
lo eligieron en segunda ronda) y el segundo podría haber sido el
auténtico número uno de este draft si no hubiera sido por una lesión
de rodilla que le dejo temporada de junior fuera de los campos.
Quizás no tiene el tamaño que tienen otros backs, pero su habilidad
para cambiar de dirección y su velocidad le convierten en un jugador
peligroso y resbaladizo.
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