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Se acerca el momento más importante en el letargo en el que se convierte
la post temporada de la NFL. Es el momento en que los aficionados
vuelven a desempolvar sus camisetas, banderines y demás artilugios
para pasar un fin de semana pendientes, no de un partido de máximo
interés, sino de lo que puede ser el futuro de una franquicia.
El draft se
ha convertido en el ritual que da el pistoletazo al inicio de la
nueva temporada y con la cobertura televisiva en directo se puede
vivir la tensión y excitación, y en algunos casos decepción, como
cuando los hinchas de Philadelphia abuchearon la eleccion de McNabb
y luego mira los resultados de dicha elección.
El caso es que
por A o por B, el draft es una de los acontecimientos de más difícil
predicción. Este año es uno de los drafts mas complicados en la
última década. Se han juntado una serie de factores que lo hacen
francamente impredecible. Para empezar, la calidad general del draft
deja bastante que desear. Hay alrededor de 10 ó 12 jugadores que
son primera ronda casi seguro, después de eso dependerá mucho de
que equipos elijan y los traspasos de elecciones que se hagan entre
los distintos equipos. El top cinco, que suele estar claramente
delimitado, esta en el aire. La mayoría de los equipos que tienen
elecciones en la parte alta de la primera ronda quieren hacer algún
traspaso para adquirir mayor numero de elecciones a cambio de su
posición en lo alto del draft. Todo esto por que no ven un valor
seguro por el que merezca la pena mantener la elección y pagar el
coste del bonus de un primera ronda.
Esta tendencia
la inicio Cincinnatti que hizo más que publica su intención de traspasar
su primera elección si surgía algún postor, a día de hoy no hay
ninguno y los Bengals parece que han llegado a un acuerdo con Carson
Palmer el QB de USC. Pero no sólo son los Bengals los que no quieren
elegir pronto lo que lleva a pensar que puede ser un draft con un
gran numero de traspasos, pero ninguno del estilo de Ricky Williams,
por el que los Saints dieron todas sus elecciones en el draft para
poder elegirle.
Además de la
falta de calidad general del draft y de que no haya grandes nombres
los equipos parecen, más que nunca, obsesionados por el tope salarial
y su forma de pensar esta en la tendencia de que se pueden fichar
a dos jugadores de la parte baja de la primera ronda por el precio
en la parte alta y la diferencia de nivel entre unos jugadores y
otros no es tanta como en otros drafts.
En cuanto a
jugadores, el draft se puede catalogar en tres grupos.
Típicos jugadores
de primera ronda, jugadores que han sido productivos en sus carreras
universitarias y lo han hecho durante dos o mas temporadas. Estos
son los casos de Byron Leftwich, Terrence Newman y Charles Rogers,
aparentemente los valores más seguros del draft.
Misterios, este
grupo es prácticamente el resto de la primera ronda. Son jugadores
que han tenido un ultimo año de carrera universitaria espectacular
(Carson Palmer, Kyle Boller) pero que su productividad en años anteriores
deja bastante que desear.
Riesgos, jugadores
que salen de una lesión (Willis McGahee, Kelley Washington) o que
han subido o bajado mucho su valor después de sus pruebas físicas
(Terrell Suggs, Troy Polamalu).
El gran problema
es que la mayoría de jugadores de primera ronda se podrían catalogar
en el segundo o tercer grupo, considerados grupos de alto riesgo.
Si ya de por si el termino "valor seguro" es difícil de usar en
un draft, solo hay que imaginarse por lo que estarán pasando los
General Managers y entrenadores a la hora de confeccionar sus listas
en un draft tan atípico como el de este año.
Visto lo visto,
solo cabe decir: "que Dios reparta suerte..."
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