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   Domingo, 20 de julio de 2008    

  Eugenio Alonso
DAVE RAGONE
SE DESINFLÓ EN EL TRAMO FINAL



Finalizada la temporada 2003 en College, y a falta de los tradicionales partidos entre los mejores seniors del año, empezaremos desde esta semana a analizar a los jugadores que mejor lo tienen para el Draft que se celebrará el próximo mes de abril. Pero, por ser el de la Universidad de Louisville mi primer reportaje de este año, me gustaría empezar este serial por su Quarterback, Dave Ragone, que finalmente se ha desinflado en el tramo final de la temporada.

Cuando hablé de Ragone allá por el mes de octubre, éste se perfilaba como uno de los 10 primeros para el Draft 2003 en muchas de las Polls que realizan los medios norteamericanos. Sin embargo, y tras haber acabado Louisville con un parcial de 7-6 y haber perdido la GMAC Bowl frente a Marshall (38-15), Ragone ha desaparecido de las apuestas, lo que hace pensar que será elegido por cualquier equipo de la NFL, pero no en la primera ronda. Y es una pena que se haya devaluado tanto al final del año, porque es un gran jugador.

En cualquier caso, en su descargo y en el del resto de sus compañeros de los Cardinals, he de decir que es muy difícil afrontar un partido de transcendencia como la GMAC Bowl, y frente al QB revelación del año, Byron Leftwich, en las circunstancias en las que el equipo del Estado de Kentucky lo hizo. Resulta que durante la semana antes del partido corrió el rumor por el Campus de que el head-coach de Louisville, John L. Smith, se marchaba a otro equipo. El rumor se confirmaba tras la derrota ante Marshall, cuando se hacía público que Smith había firmado un contrato para dirijir a los malogrados Spartans de la Universidad de Michigan. En fin, que con el ambiente enrarecido es difícil concentrarse. Está bastante claro que el físico y la técnica no van a ningún lado en el football sin una buena preparación mental. Y dudo mucho que ningún jugador de los Cards', ni siquiera el propio entrenador principal, estuvieran a lo que hay que estar en el partido más prestigioso de la temporada. Claro que quizás John L. Smith pensó que con haber ganado a Florida State en septiembre ya había cumplido el objetivo de toda la temporada. Esperemos que el nuevo entrenador, Bobby Petrino, formado como coordinador ofensivo en Louisville y en Auburn, no haga nunca un feo como este a su nuevo equipo.

Dejando este tema a un lado, decir que Dave Ragone no ha tenido precisamente la mejor manera de acabar su periplo universitario, tras haber levantado unas fuertes expectativas en sus dos últimos años en Louisville. Al menos podrá desquitarse de toda esta tensión en el partido de los seniors. En cualquier caso, este enorme jugador de 1,93 metros de estatura y casi 110 kilos de peso, ha demostrado estar perfectamente preparado para dar el salto a la liga profesional. Esta temporada ha acabado finalmente con 217 pases completados de 397 intentados, para 2.687 yardas y un ratio de 54,7. A tenor de estas cifras, y pese a victorias tan importantes ante rivales de la talla de Florida State, la temporada 2001 resultó ser la más prolífica para el natural de Ohio. Aquel año superó las 3.000 yardas de pase y obtuvo un ratio de 60,3 en complexión de pase. Ambas temporadas lanzó para 23 TD's, aunque en 2001 llegó a anotar 3 en su cuenta particular, por ninguno en la que ahora acaba.

De sus características como Quarterback me remitiré a lo que ya os conté el pasado octubre. Ragone es un QB gigantón, de los que quedan pocos, y con una forma de juego similar a la de Brett Favre (Green Bay Packers), o su pupilo Mark Brunell (Jacksonville Jaguars). Es un gran pasador, con mucha visión de juego y un excelente corredor, aunque no es nada rápido debido a su tamaño. Sin embargo no duda en salirse del "pocket" cuando no ve claro a quien pasar y se pone a correr por cualquier hueco que haya dejado su línea de ataque o por la banda. Suele tener bastante éxito en los "QB sneak" y en los "QB drop", jugada ésta última en la que suele ganar muchas yardas, ya que resulta difícil pararle. Si tiene que pegarse con un linebacker, a éste le resultará más difícil placarle que a cualquier otro QB, porque Ragone es de los que no se amilana y se echa al suelo, sino que va con todo y pega como el que más. También es normal verle correr a placar si tiene la mala suerte de ser interceptado.

En fin, que cualidades tiene para demostrarlas en la NFL. Todo depende del equipo al que vaya y de la responsabilidad que tenga en él. También de como le afecte psicológicamente lo que supone empezar a cobrar una millonada por hacer lo que hasta ahora hacía sin ver un "dollar". A muchos grandes jugadores universitarios les pesa demasiado la fama y el volúmen de sus ingresos y terminan siendo un fracaso como profesionales. Esperemos que Ragone triunfe donde sea. De momento se ha quitado la presión de estar entre los primeros QB's del Draft, presión que soportan los Carlson Palmer (USC), Byron Leftwich (Marshall), o Eli Manning (Mississippi), de los que hablaremos en las próximas semanas.


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