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Finalizada la
temporada 2003 en College, y a falta de los tradicionales partidos
entre los mejores seniors del año, empezaremos desde esta semana
a analizar a los jugadores que mejor lo tienen para el Draft que
se celebrará el próximo mes de abril. Pero, por ser el de la Universidad
de Louisville mi primer reportaje de este año, me gustaría empezar
este serial por su Quarterback, Dave Ragone, que finalmente se ha
desinflado en el tramo final de la temporada.
Cuando
hablé de Ragone allá por el mes de octubre, éste se perfilaba como
uno de los 10 primeros para el Draft 2003 en muchas de las Polls
que realizan los medios norteamericanos. Sin embargo, y tras haber
acabado Louisville con un parcial de 7-6 y haber perdido la GMAC
Bowl frente a Marshall (38-15), Ragone ha desaparecido de las apuestas,
lo que hace pensar que será elegido por cualquier equipo de la NFL,
pero no en la primera ronda. Y es una pena que se haya devaluado
tanto al final del año, porque es un gran jugador.
En cualquier
caso, en su descargo y en el del resto de sus compañeros de los
Cardinals, he de decir que es muy difícil afrontar un partido de
transcendencia como la GMAC Bowl, y frente al QB revelación del
año, Byron Leftwich, en las circunstancias en las que el equipo
del Estado de Kentucky lo hizo. Resulta que durante la semana antes
del partido corrió el rumor por el Campus de que el head-coach de
Louisville, John L. Smith, se marchaba a otro equipo. El rumor se
confirmaba tras la derrota ante Marshall, cuando se hacía público
que Smith había firmado un contrato para dirijir a los malogrados
Spartans de la Universidad de Michigan. En fin, que con el ambiente
enrarecido es difícil concentrarse. Está bastante claro que el físico
y la técnica no van a ningún lado en el football sin una buena preparación
mental. Y dudo mucho que ningún jugador de los Cards', ni siquiera
el propio entrenador principal, estuvieran a lo que hay que estar
en el partido más prestigioso de la temporada. Claro que quizás
John L. Smith pensó que con haber ganado a Florida State en septiembre
ya había cumplido el objetivo de toda la temporada. Esperemos que
el nuevo entrenador, Bobby Petrino, formado como coordinador ofensivo
en Louisville y en Auburn, no haga nunca un feo como este a su nuevo
equipo.
Dejando este
tema a un lado, decir que Dave Ragone no ha tenido precisamente
la mejor manera de acabar su periplo universitario, tras haber levantado
unas fuertes expectativas en sus dos últimos años en Louisville.
Al menos podrá desquitarse de toda esta tensión en el partido de
los seniors. En cualquier caso, este enorme jugador de 1,93 metros
de estatura y casi 110 kilos de peso, ha demostrado estar perfectamente
preparado para dar el salto a la liga profesional. Esta temporada
ha acabado finalmente con 217 pases completados de 397 intentados,
para 2.687 yardas y un ratio de 54,7. A tenor de estas cifras, y
pese a victorias tan importantes ante rivales de la talla de Florida
State, la temporada 2001 resultó ser la más prolífica para el natural
de Ohio. Aquel año superó las 3.000 yardas de pase y obtuvo un ratio
de 60,3 en complexión de pase. Ambas temporadas lanzó para 23 TD's,
aunque en 2001 llegó a anotar 3 en su cuenta particular, por ninguno
en la que ahora acaba.
De sus características
como Quarterback me remitiré a lo que ya os conté el pasado octubre.
Ragone es un QB gigantón, de los que quedan pocos, y con una forma
de juego similar a la de Brett Favre (Green Bay Packers), o su pupilo
Mark Brunell (Jacksonville Jaguars). Es un gran pasador, con mucha
visión de juego y un excelente corredor, aunque no es nada rápido
debido a su tamaño. Sin embargo no duda en salirse del "pocket"
cuando no ve claro a quien pasar y se pone a correr por cualquier
hueco que haya dejado su línea de ataque o por la banda. Suele tener
bastante éxito en los "QB sneak" y en los "QB drop", jugada ésta
última en la que suele ganar muchas yardas, ya que resulta difícil
pararle. Si tiene que pegarse con un linebacker, a éste le resultará
más difícil placarle que a cualquier otro QB, porque Ragone es de
los que no se amilana y se echa al suelo, sino que va con todo y
pega como el que más. También es normal verle correr a placar si
tiene la mala suerte de ser interceptado.
En fin, que
cualidades tiene para demostrarlas en la NFL. Todo depende del equipo
al que vaya y de la responsabilidad que tenga en él. También de
como le afecte psicológicamente lo que supone empezar a cobrar una
millonada por hacer lo que hasta ahora hacía sin ver un "dollar".
A muchos grandes jugadores universitarios les pesa demasiado la
fama y el volúmen de sus ingresos y terminan siendo un fracaso como
profesionales. Esperemos que Ragone triunfe donde sea. De momento
se ha quitado la presión de estar entre los primeros QB's del Draft,
presión que soportan los Carlson Palmer (USC), Byron Leftwich (Marshall),
o Eli Manning (Mississippi), de los que hablaremos en las próximas
semanas.
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