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Cuando
hablamos de la elite del College Football nos referimos a aquellas
universidades que reencarnan ciertos valores como los de historia,
tradición, honor o formación, entre otros. Y por supuesto de aquellas
en las que las palabras football, títulos, campeonatos y éxito,
son conceptos con los que todos sus miembros -profesores, alumnos,
familiares y relativos- aprenden a convivir desde el primer momento.
Universidades como Notre Dame, Georgia, Michigan, Florida, Texas,
Virginia y, por supuesto, Ohio State.
OSU es una de
las universidades con más tradición y títulos de football en Estados
Unidos. Su primer equipo se formó en 1890, cuando aún no existía
el football americano profesional (sólo unos pocos privilegiados
cobraban por partido jugado), y mucho antes de que se creara en
1920 la "American Profesional Football Association" (APFA), liga
precursora de la NFL. Y precisamente fue en Ohio donde nació. Porque
Ohio es un estado donde se respira, se come, se habla, se escucha
y se ve football. Con dos equipos NFL (Cincinnati Bengals y Cleveland
Browns), y tres universidades, situadas en las localidades de Columbus
(Ohio State), Athens (Ohio), y Miami (Ohio), debe ser uno de los
lugares de la tierra donde más fanáticos del football hay por metro
cuadrado.
Ohio
State puede presumir de tener en sus vitrinas un total de 6 campeonatos
nacionales de la NCAA (1942, 1954, 1957, 1961, 1968 y 1970), y de
5 ganadores del Heisman Trophy (uno de ellos el runingback Archie
Griffin, primer y único ganador que ha recibido este premio dos
años consecutivos en 1974 y 1975), por citar los dos reconocimientos
a los que estamos más acostumbrados aquí en España (la lista de
distintos premios a los jugadores de esta universidad ocupa más
de 2 megas en formato PDF, para que os hagáis una idea). Pero además
puede presumir de aportar más jugadores que casi ninguna otra universidad
a la lista de los All American, y de ser una auténtica fábrica de
jugadores NFL. De esta universidad han salido auténticas estrellas
como Woody Hayes, Archie Griffin, Eddie George, Orlando Pace o Terry
Glenn, entre otros muchos. Y además 5 de ellas, mas dos entrenadores
del equipo, han llegado a formar parte ni más ni menos que del Hall
of Fame de la liga profesional.
La leyenda
continúa
Con un estadio,
el Ohio Stadium, con capacidad para más de 105.000 personas, los
Buckeyes, como así se les conoce -el nombre viene del fruto de un
árbol típico de Ohio muy parecido a las castañas- tienen este año
la gran oportunidad de la que no gozaban desde hace tiempo. Están
a sólo un partido de disputar la final del campeonato nacional (la
Tostitos Fiesta Bowl el 3 de enero) probablemente ante los Miami
Hurricanes, y de volver a ser los campeones de la Big Ten Conference,
título que han conseguido en 28 ocasiones desde que entraran a formar
parte de esta conferencia en 1913. Y este partido será muy especial
porque es el próximo sábado 23 de noviembre contra los Wolverines
de Michigan, su más directo rival en su conferencia, al que se han
enfrentado ya en 98 ocasiones. Por lo tanto, la del próximo sábado
será la número 99 que disputan estas dos universidades, que acumulan
entre las dos más de 1.400 partidos ganados y 68 títulos de la Big
Ten.
Jim
Tresell está en su segundo año como head coach de OSU, y esta temporada
está nominado para el premio al entrenador del año en la Big Ten
Conference y en todo el campeonato de la NCAA. En sus 17 años de
experiencia en College lleva un récord de 154 victorias, 62 derrotas
y 2 empates, y con los Bucks lleva un parcial de 19-5 (12-0 esta
temporada). Tresell sabe que de conseguir ganar a Michigan marcará
un hito en la historia de Ohio State, pues ningún equipo de esta
universidad consiguió mejor récord de victorias-derrotas en una
misma temporada. De hecho el enfrentamiento ha sido declarado como
uno de los acontecimientos más importantes del año. El offensive
tackle de OSU Shane Olivea comentaba en la ESPN que no podía encender
la tele ni la radio porque desde que ganaran a Illinois el pasado
fin de semana todos los programas hablaban del dichoso partido.
Presente
y futuro
El
próximo enfrentamiento de los Buckeyes será muy importante para
13 jugadores del equipo, pues este año terminan su periplo universitario
y se despedirán para siempre de su afición (aunque después jugarán
el último partido por el campeonato nacional). Pero unos se van
y otros se quedan. Y lo hacen con todas las de la ley, empezando
por el quarterback, Craig Krenzel, que en su tercer año en OSU ha
llevado a esta universidad a un parcial de 12-0 y a convertir 44
de 52 ocasiones en la llamada red zone (20 yardas para TD). También
está muy fuerte el halfback de primer año Maurice Clarett (promedia
10 puntos y 119 yardas por partido), y el receptor de tercer año
Mike Jenkins (53 recepciones para 980 yardas y 6 recepciones para
TD). Y en defensa es donde los veteranos marcan la pauta, con un
sensacional strong safety Mike Doss, dos veces All American y líder
de la defensa junto al linebacker Matt Wilhelm y al cornerback Chris
Gamble, que también hace de receptor en muchas jugadas de ataque.
El partido ante
Michigan es sin duda uno de los enfrentamientos del año. Si vence
Ohio State irán directos a la final de la NCAA. Si por el otro lado
llega Miami, podríamos estar ante uno de los partidos del milenio.
Y no ha hecho más que empezar. ¿Os imagináis ya el Kenny Dorsey
vs. Craig Krenzel? ¡Qué lejos queda enero!
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