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Y llegó diciembre,
el mes más esperado por todos los aficionados al football universitario.
Aunque algunas cosas parecen ya decididas, otras están que arden.
Vamos, que apostar sería todo un riesgo. Los analistas americanos
escriben y escriben sus 'bowl projections' pero claro, todo son
hipótesis que saltan por los aires en cuestión de horas. Sólo los
fines de semana despejan incógnitas. Y una de ellas atañe directamente
a nuestra universidad de esta semana: University of Southern California,
o más conocida como USC Trojans.
Esta
semana hemos decidido hacer un viaje a la Costa Oeste, ya que parece
que la tenemos abandonada en nuestro periplo universitario. En realidad
era algo decidido desde hace unas semanas, pero aguardaba una buena
excusa para ponerme a ello. Y la verdad no pensaba que fuera tan
buena. Porque la victoria de los Trojans frente a los Fighting Irish
por 44-13 este último fin de semana es la excusa perfecta ¿no? Pues
eso. Del partido no voy a comentar nada (leer la crónica de Antonio
Laguna), excepto que esta victoria ha abierto un nuevo cisma en
la clasificación de las BCS. Los Trojans, cuartos, tienen un pie
y medio en la Rose Bowl, pero aún así dependen de terceros para
asegurarse esta prestigiosa final. Un lío, creerme. Quizás el dato
más curioso es que uno de esos terceros es UCLA, sus vecinos de
California y más directos rivales. Los de Bob Toledo deben ganar
a Washington State para salvar su mediocre temporada, pero ello
ayudaría a USC, aunque no es la única llave que da a los Trojans
acceso para jugar la Rose Bowl. En fin, este domingo conoceremos
ya la clasificación final, con lo que podemos decir que encaramos
el fin de semana más impotante del College en lo que va de año.
Y
es que son muchos años sin que USC termine una temporada regular
como la que acaba, con un parcial de 12-2. La última vez que consiguieron
este ratio de victorias-derrotas fue en 1988. Y aunque en muchas
ocasiones han luchado por el campeonato nacional, lo cierto es que
es un título que no consiguen desde 1972. Y esto en un equipo cuyos
inicios datan de finales de la década de los 80 en el siglo XIX
duele. Además, han sido campeones nacionales en 1931, '32, '62.
'67 y en el mencionado '72. En fin, que ya toca una alegría en esta
universidad. Southern California tiene mucha tradición en football.
Pero también en casi todos los deportes universitarios. Todos los
años tiene buenos equipos de tenis, baloncesto, baseball, golf,
etc. Y esto sólo es posible en una universidad volcada con el deporte.
Así que es de esperar que muchos de sus magníficos jugadores y su
entrenador, Pete Carroll, se peguen todo el sábado al televisor
y a Internet, esperando la configuración final de las BCS, ya que
ellos finalizaron la semana pasada su temporada regular, en la que
sólo han perdido frente a Kansas State y Washington State.
Os
preguntaréis quiénes son los artífices de tanto revuelo a una semana
del final de la fase regular. Pues para empezar hay que destacar
la labor del head coach Pete Carroll, que lleva dos años en el equipo
y que, aunque su primera temporada con los Trojans fue bastante
discretita, los frutos se han recogido este año. Carroll lleva entrenando
toda su vida, como quien dice. Por sus 'playbooks' han pasado equipos
de College y de la NFL (San Francisco 49ers, New England Patriots
y New York Jets). Hasta la fecha, su mayor hito en Southern California
ha sido haber conseguido la victoria más abultada frente a UCLA,
su máximo rival territorial y en la PAC-10 -la conferencia en la
que juegan- el año pasado, cuando les ganaron por 27-0. Este año
se propuso ganar la PAC-10 y llegar a la Rose Bowl. Y de momento
está en ello, ya que hasta que no jueguen UCLA y Washington State
este fin de semana no se decidirá la clasificación final.
Carroll
ha tenido la suerte de encontrarse a uno de los mejores quarterbacks
de la NCAA. Carlson Palmer está en su último año y lleva una trayectoria
magnífica. Este año ya ha sido nombrado para el equipo ideal de
los All-American y ha sido nominado para el "Davey O'Brien National
Quarterback Award", además del jugador más ofensivo del año en la
PAC-10. Vaya forma de terminar la carrera ¿eh? Además, seguro que
las 425 yardas y cuatro TDs que lanzó este domingo contra Notre
Dame le han dado un impulso extra hacia el Heisman Trophy, para
el que ya queda menos. Junto a Jason Gesser, de Washington State
(también en la PAC-10), Palmer es uno de los quarterbacks más prolíficos
que ha dado la NCAA en los últimos años. ¿Qué equipo le drafteará
para la NFL? Lo veremos en abril.
Sin
embargo, Carlson Palmer no es la única estrella del ataque de los
Trojans. Cierto es que reparte el juego como nadie (repito, lean
la crónica de Antonio Laguna del partido ante Notre Dame), y que
hace partícipe de su imaginación a jugadores como Mike Williams,
Keary Colbert, Sultan McCullough o Justin Fargas. Da igual que sean
receptores o corredores. Las defensas tardan en saber de qué va
la película cuando estos cinco magníficos se ponen en acción. Y
si no que se lo digan a los defensive backs de Notre Dame, Vontez
Duff y Shane Walton. ¡Qué baile! ¡Me pido la más fea!
La defensa es
también muy fuerte, aunque no tanto como las de Miami, Ohio State
o Georgia. Está construída de atrás hacia delante, ya que el safety
Troy Polamalu es la verdadera estrella (también nombrado All-American
este año). El resto cumple su papel, aunque a un nivel muy bueno.
Si no, no estarían donde están ahora, cuartos en las BCS. Destaca
en este aspecto la labor del linebacker Mike Pollard o la de los
defensive ends Shaun Cody o Kenechi Udeze, entre otros jugadores.
Y nada, ya hemos
dicho que esta gente estará pegada al televisor y al PC todo el
fin de semana. Nosotros también, porque el domingo se conocerá todo.
Así que la semana que viene hablaremos del rival de Ohio State en
la final nacional. Apuesto por Miami. ¿Y vosotros? No lo tienen
tan fácil creerme, Virginia Tech será un hueso muy duro de roer.
Esperemos que a nadie le cause dolor de muelas...
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