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   Domingo, 20 de julio de 2008    

  Fue en el Santiago Bernabéu y esta fue la crónica del día
PRIMER PARTIDO OFICIAL CELEBRADO EN ESPAÑA





"Me dirijo al Real Madrid y al público madrileño para dar las gracias a este gran club, que ha patrocinado esta primera exhibición pública del fútbol norteamericano en España. En nombre del pueblo de los Estados Unidos y de las Fuerzas Aéreas norteamericanas de España, hago entrega a este gran club madrileño de la Copa de Deportes Internacionales de la XVI Fuerza Aérea, como recuerdo de esta primera exhibición y como un símbolo de la sincera amistad que une a nuestros pueblos".

Nuestra foto recoge el espectacular momento en el que los dos equipos de fútbol americano y la banda de las Fuerzas Aéreas se alinean frente al palco presidencial del estadio Santiago Bernabéu. Por primera vez en España, un nuevo deporte va a ser contemplado. Nuestro estadio registra otra fecha histórica.

Estas palabras fueron pronunciadas en el palco presidencial del Estadio Santiago Bernabéu por el coronel Ernesto Hardin, segundo comandante de la XVI Fuerza Aérea norteamericana, dirigiéndose a nuestro presidente, momentos antes de iniciarse por primera vez ante el público una exhibición del fútbol americano en España.

Si hemos de ser sinceros, nos cuesta creer que este deporte consiga muchos adeptos en un lapso de tiempo corto en nuestra nación. A nuestro público no le gusta demasiado el que un juego esté parándose continuamente y, en la mayoría de los casos, las paradas duren más que las jugadas incluso.

He aquí una 'salida' de jugada en el fútbol americano. Los blancos que serían los vencedores van a intentar avanzar unos metros. El jugador en último término será el que reciba la pelota, mientras sus compañeros tratan de abrirle un camino expedito. Esa es la estrategia fundamental de este deporte.

No obstante, es bastante comprensible que, para un público entendido que conoce las faltas cosa más difícil de lo que parece, pues algunos norteamericanos, verdaderos aficionados, nos han confesado que no llegan a conocerlas todas, este deporte duro, casi violento, donde la auténtica emoción estriba en ver conseguir unos metros de campo a un equipo sobre otro, a pesar de la barrera humana que, sin miramientos ni contemplaciones, pretende evitar este avance, es comprensible, repetimos, que este fútbol contenga emoción. Todo es cuestión de habituarse a ello.

La demostración realizada en el Estadio Santiago Bernabéu por los equipos de Giebelstadt base americana en Alemania y de Tours, en Francia, sin ser un fidelísimo exponente de la auténtica categoría del fútbol americano, sí lo fue de lo que este juego da de sí.

Los espectadores permanecieron, como puede dar idea la foto, en sus asientos, para contemplar el primer partido de fútbol americano en España, tras el Real Madrid-Valencia. La foto permite apreciar claramente la protección que hacen sus compañeros del jugador portador de la pelota. Pero no tardará en caer; la caída es continua en este juego para hombres de músculos de acero y gran estatura.

En él todo sin jugadas estudiadas, a base de una protección tan decidida como la obstrucción que el equipo contrario practica. Tienen numeradas sus acciones, y constantemente se reúnen cuando se comete una de las numerosísimas faltas que jalonan el encuentro, sancionada nada menos que por cuatro árbitros con el capitán para designarla. Ya pueden ustedes imaginarse que el conseguir esos metros catorce yardas en un tiempo de cuatro intentos no es nada fácil. A pesar de que se utilizan mil argucias para esconder el balón, tales como fingir que es otro el que lo lleva, para despistar; cubrir a uno que no tiene el balón, para distraer la atención, etc. Todo es igual. Tanto el que lo lleva como el que no, son atacados en plancha, de tres y cuatro metros; se les coge de donde se puede, se les tira con absoluta despreocupación y dureza al suelo, se va a por ellos con la cabeza gacha, protegida con un enorme casco. Mientras tanto, las fuerzas de choque del hombre que lleva el balón tratan de limpiar el terreno, chocando terriblemente con los que vienen a interceptar.

Si de esta forma se ha conseguido avanzar esas catorce yardas, el equipo portador del balón tiene derecho a otros cuatro intentos. Y así, sucesivamente, hasta que consiguen reunir, al cabo del tiempo establecido treinta y cinco minutos por cada parte una mayor puntuación, a que dan derecho esos avances, que culminan al traspasar una raya establecida.

También hay porterías sin porteros, pero no tienen excesiva importancia, porque se puede renunciar al chut y hacer una jugada en el área, cosa que muchos equipos prefieren. En fin, el equipo de la base alemana fue decididamente superior al de la francesa, ya que en la primera parte ganó por 26 puntos a 6. En la segunda se pusieron ambos 'farrucos' y no se consiguió ningún punto.

Intervinieron unos sesenta entre ambos equipos; la formación sobre el campo es de once siete delanteros y cuatro defensas, y la tremenda dureza del juego justifica que sean treinta en total, pues son constantes los relevos.

NUEVO PARA NOSOTROS
El fútbol americano: linaje del rugby, enorme dureza, jugada estudiada y numerada para cada movimiento, cuatro árbitros, dos tiempos de treinta y cinco minutos y un banco de treinta jugadores relevables, para una alineación de once, con siete delanteros y cuatro defensas.

UNA ALEGRE JORNADA
Sin tratar de ahondar en un meollo técnico ni en su futuro espectacular, lo cierto es que el 'american football' nos proporcionó una alegre jornada en la tarde del domingo 16 de noviembre próximo pasado, histórica fecha de su presentación oficial ante el público español. Apenas acabado el partido de 'nuestro' fútbol, la rápida, eficiente y espectacular organización americana irrumpió en los céspedes del Estadio Santiago Bernabéu para que unos cuantos hombres, armados de cuerdas y botes de pintura, transformasen el terreno de juego, marcado por las divisiones en yardas, que son clave de este durísimo deporte. Antes, en el descanso de nuestro partido con el Valencia, la extraordinaria banda de las Fuerzas Aéreas había exhibido su excelente calidad, su marcialidad, su alegre fanfarria, y se había llevado el aplauso de los espectadores cuando, tras un par de aires que conocemos como sintonías de su cine, los americanos se desplegaron para formar una V perfecta y lanzar al aire los sones alegres de 'Valencia', del maestro Padilla, y minutos después formaban la leta M, de 'Madrid', de Lara, en simpático y doble homenaje a sus camaradas del deporte español, valencianos y madrileños, que dirimían su contienda. Tan simpático 'cayó' el gesto, que alguien saltó del público y ofreció al superespectacular 'master' un banderín del Real Madrid, que el americano recibió con una cortés inclinación, incorporándolo a sus increíbles ejercicios con el bastón. Este aire cordial, llano, deportvio, rubricó la alegre jornada, de auténtica camaradería deportiva entre norteamericanos y españoles.



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