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Con
la presente carta pretendemos mostrar el desacuerdo del colectivo
catalán de árbitros respecto a un artículo publicado en su edición
digital el día 31 de marzo de 2003 firmado por el señor Mariano
Tovar y titulado "¿A dónde vamos?(I)".
El señor Tovar
dice, y cito palabras textuales, "Una frase de un árbitro en un
foro ha conmocionado a casi todo el mundo. Ese árbitro, al que prefiero
mantener en el anonimato, dijo algo así como que puede hacer que
un equipo gane un partido con sus decisiones". En primer lugar en
el foro al que se refiere el señor Tovar efectivamente, consta esta
afirmación. Sin embargo en los foros los usuarios mantienen el anonimato
mediante nicks con lo que es prácticamente imposible el dilucidar
el autor de cualquier comentario. Así pues, la única realidad es
que el autor de ese comentario puede haber sido un árbitro, un aficionado,
el mismísimo señor Mariano Tovar o incluso el Emperador de Japón.
Lo que sí es cierto es que después de un partido una aficionada
increpó a un árbitro (el mismo al que el señor Tovar no quiere nombrar)
diciéndole que ni queriendo había conseguido que su equipo saliese
derrotado, a lo que el árbitro le contestó que no le cupiese duda
que si él quisiese que su equipo perdiese, perdería. Obviamente,
el comentario está en condicional. Sin embargo, le sirve perfectamente
al señor Tovar para comenzar su hilo argumental, comentando a continuación
que "Si extrapolamos llegamos a la conclusión de que la Liga actual
la gana el equipo que deciden los cebras". Ahí ya deja el condicional
y simplemente afirma.
Es evidente
que los árbitros podemos cambiar el signo de un partido. Somos jueces
al fin y al cabo. Sin embargo, no creo que el señor Tovar se atreviese
a afirmar que en la judicatura se puedan dar las mismas circunstancias
con respecto a los acusados en procesos penales.
El señor Tovar
afirma que "los árbitros en España tienen demasiado poder y algunos
están absolutamente asilvestrados". El "poder" de los árbitros es
el concedido por el Reglamento de juego de la NCAA y por la LNFA
a través del Reglamento de competición. El "poder" está implícito
en la figura de un juez. Por otro lado, las funciones a ejercer
demandan ese "poder". Si ese poder es excesivo o escaso, es cuestión
de opiniones, todas ellas respetables. En cuanto a otras clases
de poder, fuera de los terrenos de juego, los árbitros en España
sólo disponemos de una: dejar de arbitrar. En el pasado ha habido
compañeros que se han cansado de las presiones, agresiones físicas
o verbales, difamaciones y toda clase de hostigamientos continuos.
Dado que el arbitraje no es de modo alguno profesional en el Fútbol
Americano nacional, estos compañeros optaron por usar su "poder",
mejor dicho, ejercieron su derecho, y dejaron de arbitrar.
El señor Tovar
dice que los árbitros "imponen sus condiciones tanto económicas
como de calendario para arbitrar". Los árbitros en España tienen
impuestas las condiciones tanto económicas como de calendario por
la LNFA. Las condiciones económicas siempre han sido aprobadas por
el Comité de Clubs a petición de los árbitros. Las condiciones de
calendario simplemente ni se nos consultan (ni a nosotros ni a la
Federación Catalana de Fútbol Americano, en el caso de Cataluña).
El señor Tovar
afirma "antes de empezar la final de Liga del año pasado reunieron
a los capitanes y dijeron que si alguien protestaba, aunque fuera
mínimamente, recogían sus cosas y se marchaban. Arbitraron la final
de milagro y encima fueron de chulos". Ese día, la lluvia no permitía
pintar el campo de manera correcta. Se trataba de un campo de hierba
artificial que no podía pintarse con un producto permanente, sino
simplemente con talco, que al contacto con el agua se disolvía.
Esto produjo un retraso en el inicio del partido y la estimación
por parte del Referee del partido de proceder a su suspensión si
las condiciones no mejoraban y aseguraban la visión de las líneas.
Las presiones por parte del equipo visitante y de la LNFA forzaron
al equipo arbitral a asumir el arbitraje del partido. Sin embargo,
dadas las condiciones, quisieron dejar claro a ambos equipos que
fuesen conscientes de que las líneas no eran bien visibles (en algunas
cosas casi ni se adivinaban) y que el partido se iba a jugar bajo
ciertas premisas. El equipo arbitral no iba a consentir, tras tantas
presiones, que hubiese problemas debido a la dificultad en aplicar
el reglamento en esas condiciones.
El señor Tovar
dice "hace años tomaron por costumbre decidir las asignaciones en
un bar (propiedad de uno de ellos) mientras tomaban unas cañas.
Los que no iban al bar no arbitraban, los que no reían las gracias
de los líderes no arbitraban". Desconocemos como ha sido o es el
funcionamiento en otras territoriales. En Cataluña, los árbitros
nos hemos reunido cada viernes, desde hace más de 10 años en un
recinto concreto destinado a ello. En ese lugar, que NUNCA HA SIDO
UN BAR (En aquel tiempo era un colegio de monjas), se han dado las
clases de primer nivel, las de perfeccionamiento y se han decidido
las designaciones. Posteriormente a esas reuniones, cada árbitro
ha decidido ir a un bar a cenar, al cine o a su casa, como cualquier
ser humano.
Estamos totalmente
de acuerdo con el señor Tovar cuando dice "todo eso no significa
que tanto en Cataluña como en el resto de España haya árbitros magníficos
cuya verdadera intención es ayudar, que están dispuestos a viajar
a donde haga falta para dirigir un partido cadete y que, de verdad,
sacrifican su tiempo sin conseguir nada más que la satisfacción
de tirar para arriba de un deporte. Hay árbitros que no viajan en
limusina". En el caso de los árbitros, los desplazamientos a los
partidos los efectuamos en coches particulares o en medios de transporte
públicos.
El señor Tovar
afirma que "El arbitraje por territoriales es una merienda de negros
y los organizadores de cada competición tienen que dorarle la píldora
a los árbitros para conseguir un buen precio por partido". Como
ya hemos hecho constar anteriormente, las condiciones económicas
son las que ha habido desde hace algún tiempo, refrendadas por el
Comité de Clubs y nunca ningún árbitro negocia nada que no esté
ya establecido (dietas, kilometraje etc.)
El señor Tovar
afirma que "es un mercado persa de individuos que tienen en su casa
un traje de cebra y que no tienen muy claro cual es el reglamento
sobre el tiempo extra o sobre cualquier otra cuestión. Ni hacen
reuniones de perfeccionamiento, ni quieren clases con árbitros extranjeros,
ni quieren formar a nuevas generaciones…". Cuando habla de individuos
que tienen en su casa un traje de cebra se refiere a todos y cada
uno de los árbitros. Está generalizando, no solo hablando de Cataluña,
sino de todos los árbitros de España. Entendemos que lo que viene
a continuación hace referencia por igual a todos nosotros. En el
ámbito del arbitraje en Cataluña, somos unos cuanto árbitros. Ni
que decir tiene, que la categoría individual no es la misma. Eso
nos lleva a comprobar que cada árbitro tiene un conocimiento más
o menos profundo del Reglamento de juego. Esa es la razón por la
que los equipos arbitrales suelen estar compensados en cuanto a
nivel arbitral. En Cataluña se han hecho cada semana (los viernes)
desde septiembre hasta junio desde hace 13 años, sesiones de dos
horas en las cuales se llevan a cabo cursos de primer nivel para
los árbitros principales o para reciclar árbitros. También se hacen
clases de perfeccionamiento, o de segundo nivel, con cursos monotemáticos
y de otra índole. Últimamente hemos realizado un clinic anual en
octubre. Esto lleva siendo así desde hace 5 años. Hemos contado
con la asistencia de Mel Pons, holandés que arbitró la World Bowl,
Frank Tischlinger, árbitro alemán internacional y NFL Europe, Juan
Jiménez ex entrenador nacional de Barcelona Dragons (además del
reglamento hay que conocer un poco de juego) y este último año,
hemos contado con la organización por primera vez en España del
Clinic EFAF, con asistencia de más de 80 árbitros europeos de más
de 13 países, con clinicians americanos con experiencia en NCAA
y NFL. A este clinic, como no podía ser de otra manera, asistieron
todos y cada uno de los árbitros de la territorial catalana, incluidos
los que están comenzando en estos momentos, y los que pudieron de
otras territoriales (todos los árbitros estaban invitados). En cuanto
a la formación de nuevas generaciones, la realidad es que es un
tema complicado. Desgraciadamente, el hostigamiento a que nos vemos
sometidos desde diferentes frentes, hace que nuestra labor sea aún
más vilipendiada, desconocida y desahuciada que en otros deportes.
Esto no beneficia a la captación de personas que deseen arbitrar.
Así pues sólo podemos trabajar en este sentido de manera esporádica,
aunque intentamos por todos los medios a nuestro alcance conseguir
nuevos árbitros (Anunciso en revistas de barrio, en el marcador
electrónico de los Dragons, intentando, a nivel nacional, como se
hace en toda Europa, que los clubs aporten personas para el arbitraje).
En la actualidad, en la territorial catalana, existen dos nuevos
árbitros que acaban de aprobar el examen de primer nivel, tras el
curso de Reglamento preparatorio, y empiezan a arbitrar.
A continuación,
el señor Tovar habla del concepto de indispensabilidad. Él cree
que nadie es indispensable. Nosotros también lo creemos, aunque
no tan sólo en el ámbito del arbitraje, sino en todos los de la
vida. Sin embargo, hay personas que son más necesarias que otras,
en cada momento. En el caso de la territorial catalana, los árbitros
que han alcanzado un nivel internacional y experiencia en partidos
europeos, son necesarios para formar a los demás y para ayudarlos
en su crecimiento. Por otro lado, toda organización necesita líderes.
En nuestro caso (Cataluña), esos líderes cuentan con el respaldo
unánime del colectivo.
Por último,
el señor Tovar indica que hay algunos árbitros que "están absolutamente
asilvestrados", que "se echaron al monte" y que "nadie se atrevió
a domarlos". Esto va más allá de simples opiniones, observaciones
o comentarios, suponiendo ni más ni menos que insultos.
Diego Escudero
Cros
Secretario de C.O.C.A.F.A. (Colegio Oficial Catalán de Árbitros
de F.A.)
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