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Apagué la televisión
a falta de cuatro minutos para el final del Dolphins-Patriots. Os
lo aseguro. Julio, mi amigo malagueño os lo puede confirmar. Le
llamé por teléfono media hora después para darle el pésame por la
derrota de su equipo (es un enfermo de los Patriots) y se pitorreó
de mí durante media hora. Justo el tiempo que tardamos en descubrir
que los Packers iban a ser machacados por unos Jets que cuando juegan
al 100% parecen invencibles.
Apagué la televisión,
convencido de que todo estaba decidido, pero dejé que el vídeo grabara
el final del partido… por si las moscas. Cuando volví a casa vi
como los Dolphins tiraban por la ventana su clasificación en uno
de los finales de partido peor planteados por un head coach en la
historia. Los entrenadores principales de Jaguars y Cowboys ya han
caído pero Wannstedt no debería permanecer en Miami ni un minuto
más después de demostrar que era un hombre perdido e histérico que
ni siquiera podía mirar el reloj y hacer cuentas, y que no le daba
el balón a un Ricky Williams que estaba jugando un partido para
el recuerdo. Un cúmulo de desastres que dejaron a los mejores Dolphins
de los últimos diez años fuera de los play offs.
Pero los de
Miami no fueron los únicos ilustres que se derrumbaban en la jornada
más loca de la historia. Patriots, los actuales campeones; Broncos,
uno de los equipos más completos (con Griese no ganarán jamás);
Chargers, un equipo revelación al que ni Schottenhaimer es capaz
de curar del pánico a los play offs; Saints, que durante casi 10
partidos fueron la gran sorpresa… se fueron al garete mientras se
clasificaron unos Jets que han volado durante la segunda mitad de
la temporada; unos Browns que, inexplicablemente, se han metido
entre los mejores; y unos Giants que liderados por Shockey y por
la línea de ataque más en forma de la NFL parecen aspirar a todo.
Todo empezó
el sábado. Los Giants nos pusieron en pie con uno de los partidos
más emocionantes de los últimos tiempos ( y van…). El equipo de
Nueva York mereció durante todo el partido ganar a los Eagles pero
tuvieron que esperar a unos minutos finales apasionantes para alcanzar
unos play offs que se han merecido más que nadie después de un último
tercio de temporada agónico. Lo curioso es que bastantes analistas
norteamericanos los dan como favoritos de la Nacional y aseguran
que son el equipo más en forma, que Collins está que se sale, que
Shockey será el próximo gran mito de la NFL y que la línea de ataque
está haciendo un juego demoledor mientras su defensa sigue tan segura
como siempre. Fassel, una vez más, esconde un as en la manga.
Poco después
los Raiders destrozaban a los Chiefs jugando como no lo habían hecho
durante toda la temporada y como casi todos los especialistas pedían.
Por fin vimos el juego terrestre de los de Oakland. El arma definitiva.
La han escondido hasta el final pero Garner recibió por fin el balón
y los grandes favoritos de la Americana (y de toda la NFL si me
apuran) demostraron que hasta ahora han jugado al 80% de sus posibilidades.
La derrota de los Chiefs aseguraba la clasificación de los Colts
así que en la jornada del domingo sólo quedaba por decidirse un
puesto en cada conferencia.
En la Nacional
todo fue decepcionante. Ni Falcons ni Saints eran capaces de ganar
y los de Nueva Orleans se quedaban fuera con Brooks, McAllister
y compañía.
En la Americana
los Broncos y los Chargers lo tenían casi imposible. La llave la
tenían los Dolphins y los más tranquilos eran los Browns que, como
ya os conté la semana pasada, tenían casi todas las papeletas. Los
Patriots culminaron una remontada increíble pero sólo estuvieron
vivos el tiempo que tardaron los Jets en demostrar que si no fueran
tan irregulares podrían entrar como máximos favoritos. Los Packers
fueron un juguete en sus manos y dieron la razón a quienes piensan
que con tantos lesionados deberían ser un equipo comparsa en los
play offs que se inician el próximo fin de semana.
En los próximos
días tendremos mucho tiempo para hablar de todo este pero os adelanto
una cosa: me ha soplado un pajarito que la apuesta de moda para
la Super Bowl en Las Vegas es New York-New York. ¡Si Frank Sinatra
levantara la cabeza…!
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