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Que nadie os
engañe. No perdieron los Steeleres, ganaron los Titans. No fueron
los de Cowher los que dejaron escapar oportunidades, fueron los
de Fisher los que siempre les tuvieron controlados. No se puede
negar que Washington hizo lo que pudo durante la prórroga para que
su equipo perdiera pero los Steelers habían llegado al tiempo extra
a merced de los Titans.
Maddox
sufrió una intercepción en la primera jugada del partido. Los Titans
anotaron rápidamente y volvieron a conseguir otra anotación casi
meteórica. Los de Cowher estaban fuera del partido, no conseguían
establecer un juego de ataque fluido y en defensa eran incapaces
de frenar a McNair que durante todo el partido dio una lección magistral
de lo que debe ser un quarterback.
Sólo los fumbles
de George permitían a los Steelers seguir vivos. Luego, los retornos
de Randle El y los golpes de genio de Maddox les permitieron aspirar
a la victoria pero, en realidad, eran los Titans los que controlaban
el partido.
Para los rivales
de los de Tennessee es exasperante ver como el ataque rival fluye
como agua entre los dedos a pesar de que permanentemente da la sensación
de ir a trompicones. Y eso no es nuevo, lleva siendo así desde hace
cuatro o cinco temporadas. Saben salir de situaciones desesperadas
con una simpleza sin igual en la NFL. Ayer no les funcionaba la
carrera pero McNair me movió casi a placer en el pase corto, corrió
cómodamente cuando le hizo falta y tuvo en Wycheck, Mason y Bennett
a unos cómplices perfectos. Sólo tuvo problemas serios en el pase
largo. Dos intercepciones, que fueron menos importantes que las
perdidas de balón de George porque no dejaron al rival buenas situaciones
de campo, confirmaron que esa no es el arma de los Titans.
Aún así los
Steelers se despidieron como gigantes. Son un auténtico equipazo.
La semana pasada lamenté la eliminación de los Giants y hoy lamento
la de los señores del acero. En Nashville los dos equipos demostraron
que son muy grandes.
En los otros
tres partidos la tónica fue similar. Perdieron los más tiernos.
Aún es pronto para Pennington y Vick y los 49ers nunca debieron
haber llegado a play offs.
Hoy,
en la prensa de Nueva York se lamentan de que a los Jets les faltaron
tablas. Eso es lógico si te enfrentas a un equipo en el que la media
de edad de los jugadores clave supera los 35 años. Tal vez el problema
sea la falta de regularidad de los Jets. Lo hemos dicho a lo largo
del último mes: cuando entran en resonancia se convierten en imparables
pero también entran en simas de juego en las que se vuelven muy
frágiles. Ante los Raiders, enrachados como estaban, fueron capaces
de reducir el efecto de la crisis y mantenerse vivos, pero era evidente
que terminarían por romper. Pennington estuvo muy por debajo de
las expectativas y Gannon volvió a confirmar que ganó el MVP con
total merecimiento. El partido fue igualado hasta el final pero
los Jets nunca dieron la sensación de poder ganarlo. Aún así, deben
despedirse contentos de la temporada tras su fenomenal papel.
El
Eagles-Falcons tuvo un guión bastante parecido. La defensa de los
Eagles y el regreso de McNabb fueron suficientes para dejar en la
cuneta a unos Falcons que habían superado su límite con la clasificación.
Vick fue parado desde el primer drive y la defensa nunca estuvo
a la altura de los Eagles. Estaba cantado y ocurrió. Los Eagles
son mucho mejores y punto.
El
Bucs-49ers fue triste. Los 49ers, y que me perdonen sus aficionados,
nunca debieron llegar a esta ronda. Estaban fuera de sitio, como
invitados a una fiesta en la que no conocen a nadie. Los Bucs les
humillaron en ataque, en defensa y en equipos especiales. Sobró
toda la segunda parte (y si me apuráis gran parte de la primera).
Esta vez ni García ni Owens fueron capaces de sacar el conejo de
la chistera y Johnson calló la boca a todos los que decían que no
estaría a la altura de los play offs (a mí, el primero). ¡Cómo eché
de menos disfrutar de un Bucs-Giants mientras veía arrastrarse por
el campo a los 49ers! A principio de temporada estaba convencido
de que éste podía ser su año, pero a estas alturas pienso que el
equipo deberá fichar muy bien en la agencia libre y en el draft
para taponar todas las grietas por las que se escapa el fuel.
Los Bucs tuvieron
a Alstott y a Johnson en estrellas. Uno corrió lo que quiso y otro
pasó a placer. La defensa de los Eagles no se lo debe poner tan
fácil pero con un QB jugando a ese nivel los Buccaneers pueden dejar
en evidencia a cualquiera. El muñeco diabólico ha puesto a funcionar
una máquina demoledora.
Tenemos toda
la semana para analizar las finales de conferencia pero a día de
hoy, en caliente, todos tienen argumentos para ser campeones. Un
año más, y van…, los equipos con grandes defensas se imponen en
la NFL.
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