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Antes de que
sigas leyendo tengo que aclararte algunas cosas. Si eres nuevo en
el football americano no sigas leyendo, te aburrirás y no entenderás
nada. Si eres de los que piensa que mis columnas son guerras personales
no sigas leyendo. Te enfadarás y no entenderás nada. Si eres abogado
especializado en asuntos deportivos, sigue leyendo. Te agradeceré
las puntualizaciones que me puedas hacer porque el tema es escabroso
y complicado. Igual que en otras ocasiones afirmo las cosas con
rotundidad y seguridad, en este caso manifiesto todas mis reservas.
La legalidad en el deporte (y más en el football) es un asunto complicado
y, como siempre y por mucho que digan algunos, pretendo ser riguroso
en mis columnas. Os voy a contar todo lo que he conseguido descubrir
y voy a exponer mis conclusiones pero seréis vosotros mismos los
que deberéis sacar vuestras propias interpretaciones.
El origen del
problema está en la temporada 90-91. En aquella temporada (la tercera
con liga española) había dos divisiones. En la segunda no se permitían
los extranjeros pero apareció un jugador que provocó la aparición
de una figura que hoy, doce años después, está en entredicho. Me
refiero a la figura del jugador nacional (residente). El personaje
en cuestión es Rudy Van der Ploeg. Seguro que os suena el nombre
porque su tío José María ganó el oro olímpico en vela, clase Finn,
en los JJ OO de Barcelona 92. El caso es que el tal Rudy quería
jugar en Liga nacional con Taurons pero no podía porque tenía nacionalidad
holandesa y en segunda división no podía hacerse ficha. Rudy sólo
había visitado Holanda en unas pocas ocasiones durante su vida.
Tenía nacionalidad holandesa por algo que los más jóvenes no recordarán.
En aquellos años era habitual que los hijos de matrimonios entre
español y extranjero se inscribieran con la nacionalidad del extranjero
para evitar hacer, entre otras cosas, el servicio militar. El caso
es que Rudy es tan español como tú y yo pero su pasaporte decía
que era holandés. Taurons planteó el problema, se vio que era razonable
y se creó la figura del jugador nacional (residente).
Hace diez años
también era habitual que los equipos nacieran en torno a estudiantes
o residentes norteamericanos que querían seguir jugando en España
a su deporte favorito. Por eso se planteaba el problema de que los
jugadores extranjeros eran indispensables para la existencia de
algunos clubes y se decidió aprovechar la situación para extender
la nominación de jugador nacional a los extranjeros que llevaran
en España más de un año con permiso de residencia. Lo dicho, en
ese momento todo era más que razonable.
Muy pronto empezó
a haber abusos pero en aquellos momentos tampoco parecía importar
demasiado. Los jugadores decisivos eran norteamericanos fichados
año a año y nunca nadie tuvo la tentación de proponer a ninguno
como residente. Hubiera sonado a chufla.
A partir de
ahí comienza la confusión, la falta de criterio y los trucos de
los espabilados. El 15 de diciembre de 1995 se dio el pistoletazo
de salida al caos que vivimos ahora mismo. La Corte de Justicia
de la UE sancionó la Ley Bosman. Dos clubes se dieron prisa para
sacar el máximo partido a dicha norma Bosman. Pioners y Panteras
aprovecharon hasta el último resquicio para potenciar sus plantillas
y desde ese momento comenzó el baile en el reglamento que vivimos
a día de hoy.
El caso es que
en el foro AS un aficionado planteó un tema interesante y los voceras
de siempre poco menos que se rieron de él. Ese aficionado dijo que
la LNFA es una liga privada. Digan lo que digan, quienes lo digan,
la LNFA es una competición absolutamente privada. Eso no tiene nada
que ver con que sea rentable económicamente (que no lo es), que
era el argumento de la mayoría, o que AEFA dependa del CSD como
argumentaban algunos (que es verdad aunque sea una Agrupación 'asimilada'
como Federación… algo bastante difícil de explicar y que a la larga
no tiene nada que ver con una Federación). El motivo es que cualquier
competición es privada, incluida la Liga de fútbol, y no pública.
La diferencia entre la Selección Española de fútbol que juega un
Mundial y una empresa privada (a ver si me sé explicar) es que el
CSD sólo reconoce a una institución como la 'oficial'. Para entendernos,
'El Corte Inglés' no puede llevar a su propia Selección Española
de fútbol a un Mundial porque el CSD ya ha reconocido como selección
a la de la Federación Española como único representante de España
en ese deporte. Eso no significa que la FEF sea pública sino que
es la única institución reconocida por el máximo responsable del
deporte español. Aún no he conseguido tener muy claro si AEFA cumple
esos mismos requisitos pero cuando lo sepa os lo contaré.
Esto parece
un rollo pero creo que merece la pena explicarlo todo de una vez
por todas para llegar al tema que nos ocupa. En España sólo son
considerados profesionales el fútbol y el baloncesto. Otros deportes
como el tenis, el golf, etc… se rigen de modo distinto. El balonmano,
el voley, y todos los demás deportes de equipo se consideran amateur.
Como la ley Bosman no se refiere directamente al deporte sino al
derecho al trabajo, sólo se debe aplicar como tal en fútbol y baloncesto.
En otros deportes de equipo también la aplican, aunque sean considerados
amateurs, para cubrirse las espaldas. Si un jugador comunitario
que cobra un sueldo de su equipo quiere denunciar en el juzgado
de lo social puede hacerlo aunque su deporte sea amateur si consigue
demostrar que cobra por practicarlo.
Todo esto nos
lleva al football americano. La Liga española se considera semiprofesional
con criterios más estadounidenses que europeos. En EEUU la cantera
es escolar y toda competición no escolar es considerada semipro.
Por eso en varias ocasiones ha habido jugadores estadounidenses
que han querido venir a España mientras jugaban ligas universitarias
y al final no se han atrevido. Si un jugador de NCAA juega un solo
minuto de la Liga Española no puede seguir jugando football universitario
porque en EEUU se le consideraría profesional.
El otro tema
es que el CSD sigue subvencionando a AEFA bajo el cumplimiento de
unos mínimos. Esos mínimos pasan por una serie de fichas anuales,
un mínimo de competiciones (tanto territoriales como nacionales
e internacionales), cursos, entrenadores y árbitros, etc… Ahora
mismo no se cumple ni de lejos el mínimo exigido así que llegamos
a la pregunta del millón: ¿seguirá el CSD ayudando al football como
hasta ahora o cerrará el grifo una vez que se ha solucionado el
tinglado de la deuda con hacienda? Vista la situación supongo que
se cerrará el grifo, pero para eso está la habilidad de Enrique
García de Castro que, otra cosa no, pero en estos temas se suele
mover como pez en el agua.
Vamos ahora
con todos los datos. La LNFA es una competición privada, amateur
de AEFA que no está regida por ninguna ley profesional del deporte.
¿A qué se intenta equiparar AEFA en lo que respecta a extranjeros?
En teoría a la Federación Europea de Football americano. La EFAF
es otro tinglado más complicado que el español. Imaginaos una federación
hecha con retales tipo AEFA en la que no se aclara nadie y cada
uno va a lo suyo sin saber muy bien qué es eso. Entre otras cosas
porque cada país vive situaciones y celebra competiciones completamente
distintas y las modalidades van del 5x5 sin contacto (flag), el
5x5 con contacto, el 7x7 (la gran aportación española al football),
el 8x8, el 9x9 y el 11x11. La repanocha.
El caso es que
la Federación Europea decidió que todos los jugadores se regirían
bajo el régimen de comunitarios excepto los de EEUU, Canadá, México
y Japón. En la última asamblea ordinaria de AEFA, como somos muy
progres, se decidió que en España también se consideraría comunitario
a todo jugador no nacido en esos cuatro países (por eso es lo de
los japoneses, que sueña a broma). El problema es que en España
está la famosa figura del NACIONAL (RESIDENTE), otro invento nuestro,
y que riza aún más el rizo.
Vamos a ir ya
al grano, que la mayoría es lo que está esperando. Por el espíritu
de la ley, se debería considerar jugadores nacionales a insignes
personalidades como Figueroa (Pioners) o Iordanov (Osos). Ambos
son jugadores que han hecho su vida en España, están casados con
españolas y tiene su vida hecha aquí aunque no tengan pasaporte
español. Tienen permiso de residencia contrastado e incluso han
sido confundidos por españoles en alguna ocasión. Por ejemplo, Iordanov
fue convocado por la selección española y se le devolvió a casa
cuando los responsables vieron que no tenía pasaporte español. Lo
curioso es que tanto Figueroa como Iordanov ocupan plaza de extranjero
en competiciones europeas porque la EFAF no reconoce a los 'nacionales'.
El caso es que
los estatutos de AEFA están redactados de aquella manera y nadie
sabe con seguridad la definición de jugador nacional. El texto dice
textualmente: "todo jugador no español con residencia fija en España
de más de 1 año" y deja abierta dos interpretaciones: 1.- Jugador
que tiene permiso de residencia en España desde hace un año. 2.-
Jugador que lleva en España más de un año y, además, tiene permiso
de residencia. Puede parecer lo mismo pero el matiz es clave. Es
muy fácil comprobar que alguien tiene permiso de residencia en España
desde hace más de un año. Basta con mirar la fecha del permiso.
Es más difícil saber si lleva un año en España si su permiso de
residencia se tramitó después. Habría que acudir a la embajada o
consulado de su país donde sí que hay un registro de su fecha de
llegada… y conseguir que te lo digan.
En LNFA pueden
jugar dos jugadores extranjeros (EEUU, Canadá, México y Japón),
cuatro comunitarios (el resto del mundo), y los nacionales que sea.
De los seis no nacionales sólo puede haber en el campo cuatro a
la vez. Eso significa que si un equipo consigue que sus extranjeros
jueguen como nacionales tendrá una clara ventaja sobre el resto
sin salirse de la ley.
La polémica
ya surgió en la Copa cuando Pioners alineó a varios extranjeros
como nacionales. Como la gente no tiene muy claro lo que es un nacional
se montó un pequeño revuelo pero al final todo pareció legal. Espero
que todo el rollo que os estoy contando os sirva para entender el
asunto de una vez por todas.
El caso, es
que Drags presentó un jugador canadiense como nacional porque era
oriundo (de padres españoles). Un presidente se quejó pero se quedó
tranquilo tras ver que en su pasaporte aparece la nacionalidad española.
Un jugador español puede jugar como nacional aunque no haya vivido
ni un minuto en España. Creo que en eso todos estamos de acuerdo.
El jugador que
ha levantado la última gran polémica es Janne Lankilla. Un línea
defensivo de Pioners. Si la interpretación de nacional es la de
un año con permiso de residencia no cumple, ni de lejos, con el
reglamento. Si la interpretación es permiso de residencia y un año
viviendo, tampoco pasa el corte según mis cuentas. Desde el día
que llegó a España hasta el día que tramitó su licencia con Pioners
tampoco ha pasado un año. Eso es más difícil de demostrar, pero
en este caso es Pioners el que debe demostrar que cumple con el
reglamento y no al contrario.
Cuando otros
presidentes se quejaron a Armando (presidente de Pioners) de que
tenía algún jugador que no cumplía con la normativa de nacional,
Armando dijo que no era problema suyo y despejó el problema hacia
la Federación Catalana diciendo que le habían tramitado la licencia
de nacional en la Federación y que él no tenía nada que ver. Yo
pregunté en la Federación Catalana y me respondieron que ellos no
realizan ese tipo de trámites. Los equipos piden la licencia para
los jugadores y la FCFA se limita a tramitarla según el tipo de
competición: clase A para flag, clase B para competiciones territoriales,
clase C para competiciones nacionales y clase D para técnicos, árbitros,
etc…
Para entendernos,
Federación Catalana sólo da la autorización para que un jugador
compita en competiciones nacionales pero le da igual si un equipo
pide licencia para 25 congoleños. No es su problema. Es más, Pioners
pidió licencia para once jugadores extranjeros y como tales constan
en Federación Catalana. Esa información se me ha dado por
que yo la solicité y es pública pero ni siquiera se habían fijado
en ese detalle. Ni les importa ni les incumbe.
¿Por qué remitió
Armando Andrés a la Federación Catalana? Habría que preguntárselo
a él. Sobre todo porque fue su club el que inscribió a sus jugadores
como nacionales, comunitarios o extranjeros en LNFA sin que Federación
Catalana tuviera nada que ver. Esto es, si hay alguno inscrito como
lo que no es, la responsabilidad recae directamente sobre Pioners.
El tema parece
haber interesado bastante y me han llegado varios e-mails hablando
de algún otro jugador del club de Hospitalet que no cumple con el
reglamento. Sólo he trabajado en el caso Janne Lankilla y desconozco
si puede haber más jugadores implicados (me aseguran que hay varios
más en distintos clubes). Tampoco puedo acusar a nadie pero a mí
no me salen las cuentas. Tanto el comité disciplinario de AEFA (de
oficio) como los clubes que han jugado contra Pioners bajo la sospecha
de alineación indebida pueden pedir que se estudie el caso. Yo sólo
sé que el tema merece una investigación y que, en mi opinión, ha
llegado el momento de cambiar la reglamentación sobre extranjeros
y nacionales. Está obsoleta, poco clara y muy abierta a abusos.
Lo triste del
caso es que nadie querrá remover el tema. Adolfo Gómez, juez único
del Comité de Disciplina, es el máximo responsable del tema y es
el único que se puede atrever a entrar a fondo. El resto no se atreverá.
Nadie quiere líos que se puedan volver en su contra y Armando da
mucho miedo a casi todos. Se mueve como pez en el agua en la críptica
reglamentación del football y puede proponer una cascada de expedientes
sobre asuntos tan irrealizables para muchos como la uniformidad
o los requerimientos mínimos en un estadio que casi nadie cumple.
Si se confirma
la alineación indebida, Pioners puede ser sancionado con la derrota
en los tres primeros partidos de Liga, falta grave y con una cantidad
económica. Teniendo en cuenta que aún tiene que jugar con Drags,
quedaría muy comprometida su clasificación para postemporada.
El asunto de
los nacionales, residentes, o como se les quiera llamar, me parece
gravísimo. Mucho más que algunos otros que he denunciado con más
insistencia en esta web. Sobre todo porque choca directamente con
el espíritu deportivo que debe existir en cualquier competición.
Lo más lamentable es que seguramente todo quedará en esta columna
y una oleada de pataletas de foro. Nadie se atreverá a ponerle el
cascabel al gato… aunque ya va siendo hora.
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