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Creo que, al
menos, en una cosa todos estamos de acuerdo. Hay que buscar fórmulas
para que el football se desarrolle en España. Dentro de esas fórmulas
hay dos caminos que, aparentemente pueden funcionar: el desarrollo
del flag y el desarrollo del 7x7. Hoy quiero centrarme en el 7x7.
La modalidad
se puso en marcha por primera vez en un torneo organizado por Dragons.
Una vez más aparece el club español de NFL Europa como promotor
de ideas. La fórmula era sencilla y podía calar en un país que sobre
todo necesita dar salida a equipos cortos de jugadores y con muchas
ganas de jugar.
Otro debate
sería si es la modalidad ideal o habría que apostar por el 8x8 o
el 9x9. Alberto Camón nos contaba esta semana en el Sabio que en
otros países europeos comienzan a jugar a esa modalidad porque,
viendo la experiencia española, creen que esa óptima como fórmula
para el desarrollo. Perfecto. Hemos inventado algo y funciona. Si
los demás creen en nosotros ha llegado el momento de que valoremos
lo nuestro. El 7x7 es una modalidad perfecta y la hemos ideado nosotros.
Vamos a fomentarla.
Hasta hace muy
poco tiempo el 7x7 era el último salvavidas de los moribundos. Cuando
un equipo estaba a punto de desaparecer o pasaba una grave crisis,
pasaba del 11 al 7 e intentaba capear el temporal. Era un SOS al
mundo que casi nadie escuchaba. En resumen, los equipos desaparecían
y la modalidad estaba maldita. Sonaba casi como "lo siento, es maligno".
Desde hace dos
o tres temporadas ha cambiado el viento. Los equipos nacen pensando
en el 7 como una modalidad que les permite asentar su estructura
y desarrollarse sin grandes inversiones. Un equipo de 7 es más fácil
de entrenar, permite que los jugadores partan de cero y aprendan
los fundamentos correctamente, la modalidad es divertida y bien
jugada resulta muy espectacular para el público y menos violenta
para los jugadores. Además, el terreno de juego es mucho más pequeño
y los equipos pueden resultar competitivos aunque tengan posiciones
no muy bien cubiertas, doblar posiciones no es tan exigente y las
plantillas pueden ser cortas. Seguimos en lo mismo, todo encaja
de maravilla.
Y como contaba,
desde hace dos temporadas empiezan a surgir como setas nuevos equipos
de 7. Algunos son aquellos que vivían en un permanente SOS y otros
son nuevos proyectos que, mejor o peor, empiezan a llenar nuestra
geografía de football americano. A partir de ahí surgió un problema:
¿qué sentido tiene un equipo si no puede jugar partidos? Los clubes
lo habían hecho casi todo bien pero no tenían rivales próximos para
jugar y sus federaciones les apretaban para que se inscribieran.
Los jugadores pagaban y no jugaban. Cundía el desánimo y el pequeño
castillo se desmoronaba. Los clubes asentados veían el percal y
organizaban un amistoso que era peor solución porque despejaban
todas las dudas de los jugadores. "Pagamos, no tenemos competiciones
y, encima, estos abusones nos machacan". Y así, durante estos dos
últimos años, o se han parado o se han ralentizado muchos proyectos
fenomenales. En vez de pensar en jugar, pensaban en conseguir subvenciones
y ayudas antes que en entrenar y animar a gente nueva. Los vicios
de los clubes de 11x11 se trasladaban a los de 7x7 porque casi nadie
acababa de entender la idiosincrasia de esos recién nacidos.
El año pasado
llegó el boom que todos esperábamos. Se confirmaron bastantes proyectos
de 7 que pidieron un lugar propio en el pequeño mundo del football.
Algunos entendieron que era una nueva veta de oro puro que había
que explotar para desarrollar el football. Otros pensaron inmediatamente
en términos antiguos: más fichas, más nombres, más dinero, más competiciones
para los nuevos que al final crean los de siempre para sumar nuevos
títulos a su propio palmarés. Entre los bienintencionados y los
que quisieron aprovecharse todo quedó en algunos petardazos que
sonaron más o menos bien. Las tradicionales competiciones catalanas
con muy pocas novedades, el primer intento de una competición madrileña
y de una andaluza, algunos torneos organizados por Universitarios
o Black Demons y algún que otro amistoso.
Este año el
camino parece más claro. En total hay 11 equipos asentados de 11x11.
Los nueve de Liga nacional, Uroloki e Imperials. Por fin, como debería
ser lógico, son mayoría las formaciones de 7x7. Eagles, Falcons
y Howlers en Cataluña. Coyotes en el País Vasco, Cíclopes en Castilla
(me dicen que esta semana reanudan los entrenamientos), Camioneros
y Black Demons en Madrid, Tifons (que siguen siendo una incógnita)
en Alicante y Cobras en Murcia, Universitarios y Sarracenos en Granada,
Sailors en Huelva… 12 equipos cuya modalidad principal es el 7x7,
que ya han cumplido con los legalistas y están al día de licencias
y que piden a gritos una competición propia, en la que se sientan
a gusto y en la que puedan conseguir el título en igualdad de condiciones
sin que se lo apropie un equipo de 11 reconvertido.
En otoño se
dieron los primeros pasos. Madrid organizó una Liga con la participación
de Cíclopes, Black Demons, Camioneros, Coyotes y Osos. El nivel
fue mucho más alto de lo esperado (los clubes de 7 llegaban con
los deberes hechos) y la igualdad fue la tónica en casi todos los
partidos. Osos cometió un error y ahora lo está pagando. Quiso ganar
el torneo y usó demasiados jugadores de su equipo de 11. Ganaron,
pero tienen a gran parte de la plantilla lesionada o sobrecargada
de partidos y se retrasaron los entrenamientos ya que por un lado
entrenaban los de 7 y por otro los de 11. Gran parte del decepcionante
comienzo de la temporada de Osos se debe a no haber entendido el
objetivo de esa competición: dar minutos a jugadores nuevos y a
los que no suelen jugar en el equipo de 11. Nadie hubiera criticado
a Osos por haber terminado mal clasificado y a casi todos nos hubiera
gustado ver ganar a un equipo sin experiencia en 11.
En Sevilla también
se organizó un torneo otoñal pero sólo Universitarios acudió a la
llamada. Linces hizo un esfuerzo e inscribió a dos equipos en la
competición. También está pagando ahora el esfuerzo pero en este
caso es ejemplar: había que luchar por el 7 y asentar una competición
con la que los nuevos clubes se identificaran. Una meta alcanzable
y atractiva.
Llega la primavera
y se plantea un dilema: ¿cómo ajustar en el calendario una competición
para esos equipos?
Si repasamos
el calendario actual, de la misma manera que el 11x11 obliga a concentrar
las competiciones en cinco o seis meses porque sino sería agotador
para los jugadores, el 7 puede repartirse en dos períodos: otoño
y primavera. Parece que ese va a ser el objetivo a medio plazo:
asentar en cada territorial dos competiciones anuales de 7x7. Una
especie de Copa en otoño y una gran liga por sectores, que luego
puede tener distintas finales, en primavera. Ya se están concretando
todos los proyectos y el único problema son las licencias. Casi
todos los equipos de 7 tienen licencia para jugar en su territorial
pero no para jugar partidos fuera de su territorio. Y por supuesto,
casi nadie tiene ganas de pagar un nuevo seguro para uno o dos partidos.
Ese será el asunto que habrá que resolver de cara a las próximas
temporadas. Hoy por hoy sólo traería discusiones que retrasarían
el objetivo prioritario: jugar.
Vamos por zonas.
Cataluña empieza
su actividad de 7 senior el 8 de marzo. Participarán Uroloki e Imperials
(dos equipos de 11 necesitados de competición y que no tiene plantilla
ni economía suficiente para entrar en Liga nacional), Pioners (el
único equipo de Liga Nacional que tiene de verdad una sección senior
independiente de 7), Eagles, Falcons y Howlers (tres equipos en
plena reconstrucción que deben protagonizar el desarrollo de esta
modalidad en Cataluña).
La zona centro
también quiere empezar su competición antes de un mes. Coyotes (Santurce),
Black Demons (Las Rozas) y Camioneros (Coslada) serán la columna
vertebral de la competición. Los tres equipos partieron de cero
en las últimas dos temporadas y se están confirmando como los clubes
más potentes del 7x7 español (Black Demons llegó a inscribirse en
la Copa de España de 11 y su papel fue más que digno). Osos aún
no ha asegurado la inscripción. Sólo tiene ocho o nueve jugadores
libres para formar un equipo de 7 y aunque es casi segura su participación
no la confirmarán hasta el último momento. Cíclopes ya hizo el esfuerzo
después del verano y necesita reorganizarse de cara a la próxima
temporada si quiere sobrevivir, así que queda descartado.
Andalucía necesita
un empujón. Sarracenos, Universitarios y Huelva Sailors no tendrían
ningún problema para poner en marcha una competición. Entre otras
cosas, porque casi saldría si se cumpliese el calendario de amistosos
que hay previsto. La gran duda es si Linces se implicaría en el
proyecto con un equipo de 7 distinto del que está disputando la
Liga Nacional. Tienen el mismo problema que Osos (muy pocos jugadores),
pero siguen obligados a liderar el desarrollo de la zona y tienen
muy claro que el 7 necesita competiciones tanto en otoño como en
primavera para que los equipos no se desmantelen de un año para
otro. En resumen, si Linces no participa, al menos deberá implicarse
en la organización.
Levante es la
gran incógnita. Cobras de Murcia necesita una competición seria
urgentemente y la Federación Valenciana no parece preparada para
dársela. Cobras tiene una gran relación con los clubes granadinos
desde siempre pero también tiene el problema del seguro. Lo lógico
es que se inscribiera en esa posible competición andaluza o que
incluso se atreviera con la más potente de la zona centro pero,
o se deciden a dar el paso, o perderán un año más jugando uno o
dos amistosos. Tifons depende demasiado de Firebats y los valencianos
tienen la plantilla justa para ser competitivos en Liga Nacional
así que no parece que en esa territorial sean capaces de poner en
marcha una competición en la que no haya jugadores de Liga Nacional.
Estoy intentando
ser realista hablando de lo factible y de proyectos que ya han sido
hablados por los interesados. Ahora sólo falta que se pongan en
marcha y que se busque una solución que convierta la competición
en nacional. Por ahora sólo parece realista la fase final que proponían
algunos presidentes de Liga Nacional la pasada temporada pero los
clubes de 7 quieren que la competición sea realmente suya. La propuesta
más comentada consiste en jugar algunos amistosos 'interzonas' y
a partir de ahí seguir los criterios de la NCAA. Una gran final
con los equipos con mejor palmarés de toda España y una final independiente
en cada territorial.
En AS ya estamos
trabajando en la fórmula del POLL de AS del 7x7 español. Calculo
que en 10 días aparecerá en nuestra web el ranking As de 7x7 por
los partidos disputados (amistosos o de competición) desde septiembre.
Los criterios que designarán a los dos mejores de España para AS
(número de partidos jugados, anotación, dureza de los rivales, amistoso
u oficial, etc…) se explicarán en el momento en el que aparezca
el ranking. Ni será una clasificación oficial ni pretende ser la
única, simplemente queremos ayudar a poner los cimientos para que
los nuevos proyectos tengan cabida en el football español.
También me consta
que Federación Catalana está estudiando la posibilidad de organizar
un torneo de fin de semana con el apoyo de Dragons en el que compitan
y convivan los mejores equipos de España de la modalidad. Tal vez
este año sea no tengan tiempo para concretarlo pero estoy seguro
de que ese torneo verá la luz y acabará siendo un clásico.
Espero que con
esta columna (por segunda semana más larga de los habitual) haya
dado algunas pistas sobre el estado real del 7x7 en España.
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