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   Lunes, 1 de diciembre de 2008    

  Mariano Tovar
¿A DÓNDE VAMOS? (II)



2.- LOS CLUBES NO ESTÁN CONSIGUIENDO GESTIONAR CANTERAS ¿SABRÁN HACERLO LAS TERRITORIALES?.

Después de quince años de football americano ningún club ha sabido poner en marcha una cantera numerosa, con todas las categorías, con entrenadores suficientes y con programas de medio y largo plazo. Salvo algunos clubes en Cataluña, lo normal es encontrarse con generaciones de jugadores que le dan cierta consistencia a la cantera de un club y hacen que parezca más de lo que es. Una vez que esos jugadores alcanzan la edad senior se descubre toda la verdad.

Hasta cierto punto es lógico. La economía de los clubes suele estar muy ajustada y casi todo el mundo prefiere invertir en fichar a un jugador extranjero en vez de asentar la cantera. Los clubes viven de ayudas a corto plazo, de patrocinadores a corto plazo y de títulos a corto plazo. Invertir en la cantera obliga a trabajar a largo plazo y a cruzar los dedos para que salgan muchos jugadores buenos. Casi nadie se quiere permitir hoy en día ese 'lujo'..

Otra opción ha sido la de captar jugadores de otros clubes. Fichas gratis, seguridad de títulos, incluso compensaciones económicas han sido, casi desde el nacimiento del football americano en España, la forma más sencilla de asegurar la subsistencia.

Clubes como Uroloki o Bufals se han convertido en una especie de cantera catalana mientras Zaragoza está viviendo la transición entre su gran primera generación junior que está a punto de retirarse y una nueva que estará obligada a liderar el equipo senior durante los próximos años. Madrid sigue viviendo de unos años en los que había bastantes clubes y que produjeron gente suficiente como para alimentar al mejor club nacional del momento y de los últimos años (Osos), el club más representativo de una nueva generación (Black Demons) y otro buen club de flag y de 7x7 (Camioneros). Aún así, la nueva generación llega a Madrid muy lentamente y en dos o tres años se podría vivir una crisis como la que está viviendo Zaragoza. Valencia vive el sueño de 'Antoñita la fantástica'. Su cantera es muy limitadita y se resume prácticamente a programas de captación con los que asegurar que Firebats pueda participar mal que bien en la Liga Española. La solvencia económica se invierte en fichajes y los grandes sueños de planes, acuerdos y proyectos de diluyen año tras año en la dura realidad.

Andalucía comienza a ser desconcertante. Es una territorial que siempre se ha sentido acomplejada por la lejanía y la falta de interés de los demás por ella. Además han creado sus propias leyes y sistema de funcionamiento que les va muy bien hasta que pasan de Despeñaperros. A partir de ahí quieren mantener su idiosincrasia y a los demás no les hace demasiada gracia. Cuando llegan los roces los convierten en una especie de guerra cultural. Siempre tienen razón pero nadie los comprende. Hasta ahora el resto ha cedido porque la supuesta precariedad de la territorial hacía que se les perdonara casi todo. Las cosas van a cambiar inminentemente. Las últimas actuaciones e iniciativas andaluzas están demostrando que comienzan a tener una economía más que saneada, además de ayudas institucionales, y el resto ya no va a aceptar el argumento de "somos muy pobres y si hacemos tal o cual cosa se nos desmonta el chiringuito". Tendrán que pasar por el mismo aro que el resto o se arriesgarán a que les den de lado. Todo eso se extiende a su cantera. Los clubes andaluces siguen dependiendo, como Madrid, de una generación anterior pero además entre los clubes, e incluso dentro de ellos, viven en esa permanente relación de amor-odio en la que tan cómodos viven la mayoría de los andaluces pero que resulta tan difícil de comprender para el resto de la humanidad. Los proyectos surgen, se hunden, los clubes se escinden, funden y entrecruzan pero ningún club ha sido hasta ahora capaz de asentar una cantera. Parece que ahora Linces tiene un grupo de gente dispuesto a trabajar por crear esa base pero aún es un proyecto muy en pañales. Un club con un problema enquistado desde hace años por la falta de seriedad en los entrenamientos del senior despierta dudas sobre su capacidad para trabajar de verdad por su cantera.

El caso es que hasta ahora la política del football en España ha sido algo así como un "culo veo, culo quiero". Dragons apostó por el flag y casi nadie hizo caso hasta que con el tiempo, y el apoyo de un analista televisivo famoso dentro del mundo del football, se montó un Campeonato de España. Entonces surgieron los problemas de incompatibilidades, las envidias y los miedos absurdos por una posible escisión. Todo el mundo montó una sección de flag, AEFA no reconoció la validez a ningún torneo anterior, amainaba la tormenta y se diluía la fiebre. Muy pocos clubes de los que nacieron en aquella tanda se asentaron porque en realidad nadie se preocupó de que lo hicieran. Lo curioso es que dos años después esos pocos clubes supervivientes estaban dando el salto al 7 y volvió a producirse el efecto "culo veo, culo quiero".

Primero fue el esfuerzo de algunas territoriales por impedir que los clubes nuevos jugaran ningún partido hasta que regularizaran su situación. Se supone que las territoriales tienen ayudas institucionales que deberían dedicar, al menos en alguna partida, al desarrollo, pero el primer paso fue pararle los pies a los nuevos en vez de invertir en ellos. Luego se buscó a toda prisa crear un envoltorio en forma de supuesto programa de AEFA para desarrollar la modalidad. El argumento era apadrinar su crecimiento pero el objetivo real era tranquilizar la neurosis de los viejos dinosaurios que veían que el asunto se iba de las manos y que perdían poder por momentos. De paso, con el tiempo, se montó la pachangona. Por suerte, los clubes de 7 ya habían vivido esa situación dos años antes con el flag y se limitaron a seguir a lo suyo sabiendo que tenían muy claro el camino y que los viejos dinosaurios llenos de temores se estaban pasando de moda.

Ya hemos hablado de la incapacidad de los clubes y de la falta de iniciativa enmascarada en seguir la corriente pero hay un tercer problema que estamos volviendo a vivir en estos días. Se trata de la hibernación. Muchos clubes viven de finales de enero a principios de abril. Menos de tres meses. Lo que dura la temporada regular. Desde ahí, el vacío. Los mismos que se quejan de que nadie hace caso al football se olvidan de todo, incluido su club, hasta el año siguiente. Una llamada a un club a partir de estas fechas suele tener una respuesta similar llames a quien llames. "Como ha terminado la Liga les hemos dado unos días de descanso a los chavales. Llama dentro de un mes que volveremos a entrenar durante unos días para el campeonato territorial". Un club de tres meses no puede sostener una cantera. También hay clubes de hasta seis meses, incluso alguno de ocho meses. Nada de eso es suficiente. Para crear y sostener una cantera es necesario un club con actividad todo el año.

La última fiebre son las ligas escolares. El camino lo abrió Canarias pero como están muy lejos nadie se preocupó demasiado. Dragons, que sigue marcando la pauta, aunque le pese a algunos, montó una liga similar en Cataluña y entonces si que se produjo el efecto 'culo'. Ahora todos los equipos quieren montar sus propias Ligas escolares. Ha vuelto la fiebre. Está muy bien y desde aquí apoyaremos a todas ellas pero estoy casi seguro de que ningún club conseguirá asentar una Liga escolar. Tal vez fichen o reabsorban jugadores de algún colegio con equipo de flag. Incluso pueden llegar a acuerdos con alguna escuela para que sus jugadores terminen en los equipos de contacto del club (algo mucho más sencillo, barato y provechoso) pero nadie invertirá a medio plazo tiempo, dinero ni gente es colegios.

El futuro de la cantera está en las Ligas escolares y en las escuelas de football que puedan montar las propias federaciones territoriales. Cataluña tiene mucho andado pero necesita que todos estos proyectos estén en manos de gente nueva, que no dependa de ningún club. Por ahora siguen mandando los mismos que mandan en los clubes, que además no se pueden ver entre ellos, así que lo que tiene ganado en estructura lo pierde en vicios que hay que corregir. La Federación Catalana necesita quitarse de encima viejos dinosaurios que pueden aportar aún algunas cosas en los clubes que dirigen pero que sólo molestan cuando salen de ahí. Madrid están en la situación inversa. La generación nueva, con ideas nuevas, es la que lleva la voz cantante pero no hay infraestructuras y no las habrá hasta que no se confirme la prometida Federación Madrileña. Valencia ya se está convirtiendo en un lastre. Tiene voto como territorial pero no hay responsables ni infraestructuras. Eso sí, les encanta reunirse, hacer asambleas y votar sueños imposibles. Si siguen así acabarán desapareciendo y tal vez sería más provechoso que pasaran a depender de los programas de otra territorial con responsables más capaces. Andalucía es un misterio. En dos años puede tener una estructura de football base fenomenal o quedar definitivamente descolgada. Todo dependerá de que estén dispuestos a hablar el mismo idioma que el resto o prefieran escudarse tras su peculiar idiosincrasia.

Las nuevas generaciones de responsables del football apuestan por territoriales fuertes que primen sobre los clubes y no a la inversa como hasta ahora. Territoriales que gestionen ligas escolares asegurando que sirvan para el desarrollo real y no para alimentar a los viejos clubes. Las territoriales apuestan por la creación de escuelas permanentes de football americano en Barcelona, Madrid y Sevilla donde se formen tanto niños como entrenadores y árbitros. Escuelas dependientes directamente de la Federación y en las que invertir con la seguridad de que son proyectos de futuro.

Como es lógico, la clave de todo esto es el dinero. Ahora no lo hay para nadie y por eso son los clubes los que mandan. En poco tiempo habrá algo más. Los clubes querrán quedárselo pero será responsabilidad de Enrique García de Castro, o de quien sea el presidente, no caer en el error de dárselo. Enrique siempre ha sido muy aficionado a no chocar con nadie y contentar a todo el mundo pero dentro de muy poco tendrá que ponerse firme y que hacer enemigos porque de eso dependerá el futuro del football. El año pasado ya cedió subvencionando a los clubes clasificados para Europa cuando esa no es la misión de la Federación. Aún hay tiempo para dar marcha atrás, pero de eso a premiar con un millón y medio al campeón de Liga hay un paso. Los más viejos saben de sobra que una decisión así llevó a que los clubes se gastaran el dinero de los premios en fichajes antes de empezar la Liga. Al final todos, salvo el campeón, desaparecían o entraban en crisis económicas gravísimas por gastar lo que no tenían y que nadie debió haberles ofrecido.

Cuando llega el dinero vuelve a haber muchos voluntarios dispuestos a trabajar. Será importante que se cuente sólo con los que quieren trabajar de verdad para que no vuelva a producirse otra desbandada si se vacían las arcas. Eso ya lo vivimos hace algunos años. Que no vuelva a ocurrir que un equipo se disuelva en una semana tras ganar todos los títulos posibles porque sus jugadores tienen que pagar la ficha.


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