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2.- LOS CLUBES NO ESTÁN CONSIGUIENDO GESTIONAR CANTERAS
¿SABRÁN HACERLO LAS TERRITORIALES?.
Después de quince
años de football americano ningún club ha sabido poner en marcha
una cantera numerosa, con todas las categorías, con entrenadores
suficientes y con programas de medio y largo plazo. Salvo algunos
clubes en Cataluña, lo normal es encontrarse con generaciones de
jugadores que le dan cierta consistencia a la cantera de un club
y hacen que parezca más de lo que es. Una vez que esos jugadores
alcanzan la edad senior se descubre toda la verdad.
Hasta cierto
punto es lógico. La economía de los clubes suele estar muy ajustada
y casi todo el mundo prefiere invertir en fichar a un jugador extranjero
en vez de asentar la cantera. Los clubes viven de ayudas a corto
plazo, de patrocinadores a corto plazo y de títulos a corto plazo.
Invertir en la cantera obliga a trabajar a largo plazo y a cruzar
los dedos para que salgan muchos jugadores buenos. Casi nadie se
quiere permitir hoy en día ese 'lujo'..
Otra opción
ha sido la de captar jugadores de otros clubes. Fichas gratis, seguridad
de títulos, incluso compensaciones económicas han sido, casi desde
el nacimiento del football americano en España, la forma más sencilla
de asegurar la subsistencia.
Clubes como
Uroloki o Bufals se han convertido en una especie de cantera catalana
mientras Zaragoza está viviendo la transición entre su gran primera
generación junior que está a punto de retirarse y una nueva que
estará obligada a liderar el equipo senior durante los próximos
años. Madrid sigue viviendo de unos años en los que había bastantes
clubes y que produjeron gente suficiente como para alimentar al
mejor club nacional del momento y de los últimos años (Osos), el
club más representativo de una nueva generación (Black Demons) y
otro buen club de flag y de 7x7 (Camioneros). Aún así, la nueva
generación llega a Madrid muy lentamente y en dos o tres años se
podría vivir una crisis como la que está viviendo Zaragoza. Valencia
vive el sueño de 'Antoñita la fantástica'. Su cantera es muy limitadita
y se resume prácticamente a programas de captación con los que asegurar
que Firebats pueda participar mal que bien en la Liga Española.
La solvencia económica se invierte en fichajes y los grandes sueños
de planes, acuerdos y proyectos de diluyen año tras año en la dura
realidad.
Andalucía comienza
a ser desconcertante. Es una territorial que siempre se ha sentido
acomplejada por la lejanía y la falta de interés de los demás por
ella. Además han creado sus propias leyes y sistema de funcionamiento
que les va muy bien hasta que pasan de Despeñaperros. A partir de
ahí quieren mantener su idiosincrasia y a los demás no les hace
demasiada gracia. Cuando llegan los roces los convierten en una
especie de guerra cultural. Siempre tienen razón pero nadie los
comprende. Hasta ahora el resto ha cedido porque la supuesta precariedad
de la territorial hacía que se les perdonara casi todo. Las cosas
van a cambiar inminentemente. Las últimas actuaciones e iniciativas
andaluzas están demostrando que comienzan a tener una economía más
que saneada, además de ayudas institucionales, y el resto ya no
va a aceptar el argumento de "somos muy pobres y si hacemos tal
o cual cosa se nos desmonta el chiringuito". Tendrán que pasar por
el mismo aro que el resto o se arriesgarán a que les den de lado.
Todo eso se extiende a su cantera. Los clubes andaluces siguen dependiendo,
como Madrid, de una generación anterior pero además entre los clubes,
e incluso dentro de ellos, viven en esa permanente relación de amor-odio
en la que tan cómodos viven la mayoría de los andaluces pero que
resulta tan difícil de comprender para el resto de la humanidad.
Los proyectos surgen, se hunden, los clubes se escinden, funden
y entrecruzan pero ningún club ha sido hasta ahora capaz de asentar
una cantera. Parece que ahora Linces tiene un grupo de gente dispuesto
a trabajar por crear esa base pero aún es un proyecto muy en pañales.
Un club con un problema enquistado desde hace años por la falta
de seriedad en los entrenamientos del senior despierta dudas sobre
su capacidad para trabajar de verdad por su cantera.
El caso es que
hasta ahora la política del football en España ha sido algo así
como un "culo veo, culo quiero". Dragons apostó por el flag y casi
nadie hizo caso hasta que con el tiempo, y el apoyo de un analista
televisivo famoso dentro del mundo del football, se montó un Campeonato
de España. Entonces surgieron los problemas de incompatibilidades,
las envidias y los miedos absurdos por una posible escisión. Todo
el mundo montó una sección de flag, AEFA no reconoció la validez
a ningún torneo anterior, amainaba la tormenta y se diluía la fiebre.
Muy pocos clubes de los que nacieron en aquella tanda se asentaron
porque en realidad nadie se preocupó de que lo hicieran. Lo curioso
es que dos años después esos pocos clubes supervivientes estaban
dando el salto al 7 y volvió a producirse el efecto "culo veo, culo
quiero".
Primero fue
el esfuerzo de algunas territoriales por impedir que los clubes
nuevos jugaran ningún partido hasta que regularizaran su situación.
Se supone que las territoriales tienen ayudas institucionales que
deberían dedicar, al menos en alguna partida, al desarrollo, pero
el primer paso fue pararle los pies a los nuevos en vez de invertir
en ellos. Luego se buscó a toda prisa crear un envoltorio en forma
de supuesto programa de AEFA para desarrollar la modalidad. El argumento
era apadrinar su crecimiento pero el objetivo real era tranquilizar
la neurosis de los viejos dinosaurios que veían que el asunto se
iba de las manos y que perdían poder por momentos. De paso, con
el tiempo, se montó la pachangona. Por suerte, los clubes de 7 ya
habían vivido esa situación dos años antes con el flag y se limitaron
a seguir a lo suyo sabiendo que tenían muy claro el camino y que
los viejos dinosaurios llenos de temores se estaban pasando de moda.
Ya hemos hablado
de la incapacidad de los clubes y de la falta de iniciativa enmascarada
en seguir la corriente pero hay un tercer problema que estamos volviendo
a vivir en estos días. Se trata de la hibernación. Muchos clubes
viven de finales de enero a principios de abril. Menos de tres meses.
Lo que dura la temporada regular. Desde ahí, el vacío. Los mismos
que se quejan de que nadie hace caso al football se olvidan de todo,
incluido su club, hasta el año siguiente. Una llamada a un club
a partir de estas fechas suele tener una respuesta similar llames
a quien llames. "Como ha terminado la Liga les hemos dado unos días
de descanso a los chavales. Llama dentro de un mes que volveremos
a entrenar durante unos días para el campeonato territorial". Un
club de tres meses no puede sostener una cantera. También hay clubes
de hasta seis meses, incluso alguno de ocho meses. Nada de eso es
suficiente. Para crear y sostener una cantera es necesario un club
con actividad todo el año.
La última fiebre
son las ligas escolares. El camino lo abrió Canarias pero como están
muy lejos nadie se preocupó demasiado. Dragons, que sigue marcando
la pauta, aunque le pese a algunos, montó una liga similar en Cataluña
y entonces si que se produjo el efecto 'culo'. Ahora todos los equipos
quieren montar sus propias Ligas escolares. Ha vuelto la fiebre.
Está muy bien y desde aquí apoyaremos a todas ellas pero estoy casi
seguro de que ningún club conseguirá asentar una Liga escolar. Tal
vez fichen o reabsorban jugadores de algún colegio con equipo de
flag. Incluso pueden llegar a acuerdos con alguna escuela para que
sus jugadores terminen en los equipos de contacto del club (algo
mucho más sencillo, barato y provechoso) pero nadie invertirá a
medio plazo tiempo, dinero ni gente es colegios.
El futuro de
la cantera está en las Ligas escolares y en las escuelas de football
que puedan montar las propias federaciones territoriales. Cataluña
tiene mucho andado pero necesita que todos estos proyectos estén
en manos de gente nueva, que no dependa de ningún club. Por ahora
siguen mandando los mismos que mandan en los clubes, que además
no se pueden ver entre ellos, así que lo que tiene ganado en estructura
lo pierde en vicios que hay que corregir. La Federación Catalana
necesita quitarse de encima viejos dinosaurios que pueden aportar
aún algunas cosas en los clubes que dirigen pero que sólo molestan
cuando salen de ahí. Madrid están en la situación inversa. La generación
nueva, con ideas nuevas, es la que lleva la voz cantante pero no
hay infraestructuras y no las habrá hasta que no se confirme la
prometida Federación Madrileña. Valencia ya se está convirtiendo
en un lastre. Tiene voto como territorial pero no hay responsables
ni infraestructuras. Eso sí, les encanta reunirse, hacer asambleas
y votar sueños imposibles. Si siguen así acabarán desapareciendo
y tal vez sería más provechoso que pasaran a depender de los programas
de otra territorial con responsables más capaces. Andalucía es un
misterio. En dos años puede tener una estructura de football base
fenomenal o quedar definitivamente descolgada. Todo dependerá de
que estén dispuestos a hablar el mismo idioma que el resto o prefieran
escudarse tras su peculiar idiosincrasia.
Las nuevas generaciones
de responsables del football apuestan por territoriales fuertes
que primen sobre los clubes y no a la inversa como hasta ahora.
Territoriales que gestionen ligas escolares asegurando que sirvan
para el desarrollo real y no para alimentar a los viejos clubes.
Las territoriales apuestan por la creación de escuelas permanentes
de football americano en Barcelona, Madrid y Sevilla donde se formen
tanto niños como entrenadores y árbitros. Escuelas dependientes
directamente de la Federación y en las que invertir con la seguridad
de que son proyectos de futuro.
Como es lógico,
la clave de todo esto es el dinero. Ahora no lo hay para nadie y
por eso son los clubes los que mandan. En poco tiempo habrá algo
más. Los clubes querrán quedárselo pero será responsabilidad de
Enrique García de Castro, o de quien sea el presidente, no caer
en el error de dárselo. Enrique siempre ha sido muy aficionado a
no chocar con nadie y contentar a todo el mundo pero dentro de muy
poco tendrá que ponerse firme y que hacer enemigos porque de eso
dependerá el futuro del football. El año pasado ya cedió subvencionando
a los clubes clasificados para Europa cuando esa no es la misión
de la Federación. Aún hay tiempo para dar marcha atrás, pero de
eso a premiar con un millón y medio al campeón de Liga hay un paso.
Los más viejos saben de sobra que una decisión así llevó a que los
clubes se gastaran el dinero de los premios en fichajes antes de
empezar la Liga. Al final todos, salvo el campeón, desaparecían
o entraban en crisis económicas gravísimas por gastar lo que no
tenían y que nadie debió haberles ofrecido.
Cuando llega
el dinero vuelve a haber muchos voluntarios dispuestos a trabajar.
Será importante que se cuente sólo con los que quieren trabajar
de verdad para que no vuelva a producirse otra desbandada si se
vacían las arcas. Eso ya lo vivimos hace algunos años. Que no vuelva
a ocurrir que un equipo se disuelva en una semana tras ganar todos
los títulos posibles porque sus jugadores tienen que pagar la ficha.
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