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 Ohio
State restablece su honrosa tradición y lo consigue de forma épica.
Maurice Clarett anotó su segundo touchdown en una carrera de cinco
yardas en la segunda prorroga y la defensa de Ohio State forzó un
pase incompleto de Ken Dorsey en la jugada final para derrotar a
los número uno Miami 31-24, haciéndose así con su primer campeonato
nacional desde hace 34 años.
El
quarterback Craig Krenzel, que consiguió un par de touchdowns de
carrera para los Buckeyes, acaba así con la racha de 34 victorias
consecutivas de Miami, la sexta más larga en la historia del fútbol
colegial. Todo ello en una partido de intenso dramatismo que se
prolongó debido a un controvertido pass interference.
"Siempre hemos
tenido en mejor grupo de la tierra", dice el entrenador principal
de Ohio State Jim Tressel. "Ahora tenemos el mejor equipo de la
tierra".
Es
la primera vez que se tiene que recurrir a un overtime en la final
de la BCS, a la cual Miami fue capaz de llegar a pesar de haber
perdido el balón en cinco ocasiones y perder por una lesión en la
rodilla durante el último cuarto a su corredor estrella Willis McGahee.
Los Hurricanes forzaron el periodo extra cuando en la última jugada
del partido Todd Sievers convirtió un field goal de 40 yardas que
empataba el partido a 17.
Los
Hurricanes tuvieron el cuero en primer lugar durante la prorroga
y Kellen Winslow Jr. atrapó un pase de touchdown de siete yardas
de Ken Dorsey. Winslow atrapó durante el encuentro 11 pases para
122 yardas.
Una penalización
por pass interference permitió a Ohio State empatar de nuevo el
encuentro a 24. En cuarta y goal desde la yarda cinco, Glenn Sharpe
desvió un pase sobre Chris Gamble. Los aficionados de Miami comenzaron
a celebrar la victoria y el banquillo de los Hurricanes a saltar
al césped, pero Sharpe fue penalizado con interferencia de pase
y Krenzel anoto en la jugada siguiente en carrera de una yarda.
"Vi
a ese chico agarrando al otro antes de que el balón estuviera en
el aire," declara el arbitro Terry Porter. "Aún seguía agarrándolo
y empujándolo hacia abajo cuando el balón estaba en el aire. Di
la señal de Holding, entonces me di cuenta que debía ser pass interference
porque la pelota estaba en el aire".
"Estaba
tirado en el suelo y su equipo comenzó a saltar al campo," dice
Krenzel. "Entonces escuche a la multitud. Creo que fue la decisión
correcta." Krenzel había conseguido antes mantener el drive con
vida gracias aun pase de 17 yardas sobre Michael Jenkins en cuarta
y catorce.
Los
Buckeyes comenzaron atacando en el segundo periodo extra y anotaron
con una carrera de cinco yardas de Maurice Clarett, que portó el
balón en 23 ocasiones para tan solo 47 yardas. Miami tenía una última
oportunidad de cumplir sus objetivos para esta temporada después
de un pase de Dorsey a Winslow en cuarta y tres. Otro pass interference
daba a los Hurricanes un primer down dentro de la cinco rival, pero
eso fue lo más lejos que llegaron.
En
cuarto down Dorsey fue alcanzado por el blitz del linebacker Cie
Grant y su pase fue bloqueado por el safety Donnie Nickey, dando
así inicio a una enloquecida celebración en medio de los 77.502
espectadores, la mayoría desplazados por los Buckeyes.
Tressel se asegura
así un puesto de honor en Ohio State, guiando a los Buckeyes a su
primer título nacional desde 1968. Los de Ohio State ya habían sido
campeones en 1942, 1954, 1957 y 1968. Una vez más Ohio State estuvo
al limite y una vez más escapó con la victoria. Es la séptima vez
esta temporada que los Buckeyes ganan un partido por un touchdown
o menos.
Por el otro
lado, Larry Coker, en su segundo año como entrenador principal de
Miami, pierde por primera vez en sus 25 encuentros como director
de los Hurricanes. "Ha sido como esperaba, muy doloroso", decía
Coker. "Ellos tienen un gran equipo en defensa. No nos ha permitido
ganar yardas".
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