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El abuelo de
la NCAA, Joe Paterno, entrenador eterno de los Nittany Lions de
Penn State, aún bromea sobre su futuro en la universidad a sus 76
años. En una entrevista concedida hace unos días a una cadena de
televisión local de Norfolk (Virginia), anunció que seguiría entrenando
a su equipo por lo menos hasta 2006. Su contrato termina en 2004
pero en el Campus nadie duda de su renovación hasta 2006. Y luego,
Dios dirá...
Parece mentira
que una persona de 76 años pueda estar en plenas facultades mentales
y físicas, ya no para llevar bien el día a día sino para entrenar
a una de las franquicias universitarias más míticas de todos los
tiempos. El caso es que Joe Paterno, a pesar de una pequeña y molesta
"sólo a veces" artrosis en el cuello y en los brazos, se siente
bien y puede con las sesiones de entrenamiento, los partidos, los
viajes, las ruedas de prensa... en fin, con todo lo que supone ser
un head-coach.
Jospeh Vincent
Paterno lleva entrenando toda su vida en Penn State. En total 53
años, los últimos 34 como head-coach. Tiene en su haber 591 partidos
oficiales con 336 victorias y una cantidad ingente de títulos como
entrenador. Ha sido cuatro veces elegido Coach of the Year, entre
un sin fin de títulos personales y colectivos con los Nittany Lions.
En la temporada 2001 entró con paso firme en la historia del College
Football (si es que no lo había hecho ya), al sobrepasar al mítico
Bear Bryant (Kentucky), que poseía la marca de 223 victorias. Paterno
sigue superando esa marca prácticamente en cada partido.
La verdad es
que hace gracia encontrarnos con un caso como el de Paterno desde
el prisma español, mucho más resultadista que el norteamericano,
sin duda alguna. Acostumbrados a los bailes de entrenadores que
se producen en los banquillos de la primera y segunda división del
fútbol español todos los años, suena raro que un tipo lleve toda
su carrera como entrenador en el mismo equipo. ¿Cómo puede suceder
esto? Evidentemente el fútbol español no tiene nada que ver con
cualquier deporte americano, y menos con el football universitario.
También es cierto que la situación de Paterno es excepcional y única.
En cualquier caso demuestra que la forma de trabajar allí es distinta,
sin tanta prisa por los buenos resultados.
Durante sus
53 años en Penn St. Paterno ha tenido de todo, equipos campeones
y equipos de auténtico desastre. Pero por el motivo que sea su personalidad
y su profesionalidad encarna todos los valores que el programa deportivo
de esta universidad quiere inculcar a sus atletas. Y bueno, de todos
es sabido que desde que hace 10 años cambiaron de conferencia (ahora
luchan en la Big Ten, una de las más complicadas), las cosas no
salen todo lo bien que el quisiera. No se si antes de 2006 encontrará
un equipo lo suficientemente fuerte para ganar el campeonato nacional
(el último conseguido fue el de 1986), pero seguro que lo intentará.
Por experiencia que no sea.
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