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Una de las normas
principales de la NCAA, organismo al que están afiliadas más de
2.000 universidades norteamericanas y que organiza las competiciones
entre las mismas, dice que un atleta no puede recibir ningún salario
por su aportación a la universidad. Además, no puede recibir regalos
de nadie con intereses en su deporte que superen una cifra determinada
(ésta depende de la propia NCAA y de cada universidad).
Estas normas
superan incluso el ámbito universitario, y todo alumno de high school
que quiera entrar en una universidad o directamente en una liga
profesional, tampoco puede recibir ningún regalo que supere una
cifra determinada. De hecho, a principios de año se vivió un episodio
insólito. El jugador de baloncesto de instituto LeBron James, una
megaestrella en Estados Unidos a pesar de sus 17 años, consiguió
que la ESPN2 retransmitiera sus partidos en casa (Ohio), gracias
a la enorme expectación que había levantado su juego y su futuro.
Sin embargo, no pudo disputar sus últimos 5 partidos antes de dar
el salto a la NBA por aceptar un regalo valorado en $ 900.
Puede parecer
ridículo pero es algo muy serio al otro lado del charco. Detrás
de cada estrella universitaria del baseball, baloncesto o football,
las universidades mueven muchísimos millones de dólares a su costa,
es decir, tras sus pases, recepciones, canastas, mates, home runs,
etc. Y claro, mucha gente piensa que el dinero pertenece a quien
lo genera (a los jugadores). En Europa por lo menos pensamos así.
Si no, ¿a cuento de qué iban a cobrar las enormes cantidades de
dinero que ganan los Raúl, Zidane, Figo, Ronaldo, etc, etc, etc.?
Sin duda, porque generan mucho más.
Pues bien, en
Estados Unidos ya han propuesto que los jugadores universitarios
reciban un salario de unos $ 200 al mes. En concreto lo ha propuesto
un representante del senador de Texas, Ron Wilson. Wilson ya lo
intentó hace unos años pero su propuesta fue rechazada. La NCAA
y las propias universidades mantienen que los jugadores ya son pagados
a través de las becas deportivas que les dan la posibilidad de estudiar
y jugar a un gran nivel (a veces una beca puede suponer hasta el
100% del coste de los estudios universitarios, con una media de
$ 20.000 al año más o menos durante los cuatro años que duran allí
las carreras). Además, estos estudiantes-atletas reciben en muchos
casos ayuda en sus estudios (clases extra), material gratis (libros
de texto, principalmente), material deportivo (ropa deportiva a
raudales), y en muchos casos, el dinero de la beca les da incluso
para pequeños caprichos (ropa, música, etc.). También se les facilita
alojamiento cerca del campus, aunque no siempre incluido.
Y todo esto
es cierto. Pero aún así, muchas universidades aprovechan el talento
de sus jugadores para lucrarse. Y, aunque todo ese dinero revierte
de algún modo en la universidad, son, según Ron Wilson, los jugadores
quienes son merecedores de ese dinero directamente. Mucho me temo
que la propuesta de este "lawmaker" de Texas será desestimada nuevamente
por la NCAA y por las propias universidades. Sin embargo, sus colegas
de profesión en Nebraska se han quedado con la copla y pretenden
que la Universidad de Nebraska pague un pequeño estipendio o salario
a sus jugadores. Por algo se empieza.
La NCAA sigue
pensando en que la beca es suficiente ayuda y que un salario supondría
un agravio comparativo respecto del resto de estudiantes que no
hacen deporte en la universidad. Además, supondría un agravio entre
los propios jugadores, ya que muchos provienen de familias que ni
de lejos podrían optar a pagar una universidad a sus hijos si no
tuvieran talento deportivo. Muchos entrenadores, que son los únicos
que cobran, además del staff técnico, dicen que dar pequeños estipendios
a sus jugadores sería "abrir una caja de pandora".
Mi mentalidad
europea sigue pensando que el dinero debe ser para quien lo genera.
Pero entiendo que la ayuda en los estudios es una buena forma de
pagar por un talento deportivo. Luego es posible que un contrato
profesional solucione muchos futuros. Pero, qué pasa con los que
se lesionan o los que no logran graduarse. ¿No tienen derecho al
mismo futuro? Creo que la NCAA es un reflejo del espíritu norteamericano.
Todo está orientado al triunfo pero, ¿qué pasa con los que no triunfan?
¿Tienen menos derechos? Creo que no.
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