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   Martes, 2 de diciembre de 2008    

  El partido de la semana en la NCAA
FIESTA EN COLUMBUS
MICHIGAN 9 -OHIO STATE 14


       
ANTONIO LAGUNA  

Earl Bruce sabe lo que es ganar a Michigan. El antiguo entrenador de Ohio State lo hizo en cinco de los nueve partidos que lo enfrento a los Wolverines, mientras dirigía a los Buckeyes entre 1979 y 1987. "Es el partido, el gran partido y para muchos el único partido", declara Bruce. El año pasado el Head Coach Jim Tressel ganó su primer partido contra Michigan 26-20. Esta victoria es lo que los aficionados de Ohio State recuerdan de la temporada pasada y no el triste récord 7-5 del equipo, su derrota en postemporada y un pobre tercer lugar en la Big Ten.

Los dos equipos se han enfrentado en 98 ocasiones, haciendo de su rivalidad una historia llena de intensidad. Ohio State no quiere revivir las temporadas 1969, 1995 y 1996. En estas tres ocasiones los Buckeyes llegaban al partido frente a Michigan invictos, pero acabaron el encuentro con su primera derrota y con las aspiraciones al título nacional rotas. En esta ocasión, si Ohio State consigue dos victorias consecutivas contra los Wolverines desde los años 1981 y 1982, se metería en la final nacional con un récord perfecto. Para Michigan el partido significa participar en una bowl de prestigio, incluso colarse en una de las grandes bowl de la BCS, pero por encima de todo, aguar la fiesta de Ohio State.

Y lo intentó hasta el último segundo, vaya que si lo intentó. Pero ahora mismo la palabra Fiesta tiene múltiples connotaciones en Columbus, Ohio. En primer lugar Fiesta por haber ganado al gran rival Michigan 14-9, Fiesta por haber acabado una temporada llena de ilusiones con un récord perfecto y finalmente Fiesta Bowl, donde los Buckeyes jugaran su primera final nacional desde 1968.

Rezando para que se agotara el tiempo, los 105.539 aficionados que abarrotaron el Ohio Stadium obtuvieron su recompensa tras un final agónico que pasará a la historia del clásico Michigan - Ohio State. Will Allen interceptó a John Navarre cuando este lanzó un balón a la endzone con el tiempo ya finiquitado. "Cuando Will cogió el balón comencé a llorar", dice Michael Doss, que rechazó entrar en le draft de la NFL para poder disputar su temporada senior con los Buckeyes. "Teníamos fe en poder ganar todos los encuentros de esta temporada, eso es lo que lo ha convertido en un año especial".

Con Michigan controlando el juego y ganando 9-7 tras tres cuartos Ohio State parecía destinado a cosechar otra gran desilusión ante los Wolverines. Pero el equipo encontró una manera de ganar, del mismo modo que lo hizo de forma apretada ante Cincinatti, Illinois y Purdue. Los Buckeyes han ganado seis partidos por menos de siete puntos esta temporada.

Maurice Clarett dio potencia al ataque de Ohio State superando una lesión de hombro para correr 199 yardas, con lo que rompe el récord de Robert Smith de jugador novato del equipo con más yardas en una sola temporada. Clarett también atrapó un pase de 26 yardas que dejaba en bandeja un TD posterior de su tocayo Maurice Hall en carrera de tres yardas a falta de 4:55 para el final. En la primera jugada de option que Ohio State ejecuta en toda la temporada Hall recogía el pitch del QB Craig Krenzel y anotaba cruzando la esquina derecha de la endzone.

Pero Michigan, ayudado por una interferencia de pase del CB Dustin Fox, se plantó en la 44 de Ohio State. Entonces John Navarre, QB de los Wolverines, completó un pase en cuarto down para Ronald Bellamy que daba a Michigan un primer down en la 30 rival. La defensa de los Buckeyes, que sólo ha permitido 63 puntos en los últimos nueve partidos, reacciona. Darrion Scott golpea el balón mientras Navarre hace el dropback y la pelota perdida es recuperada por Ohio State a 2:02 para el final.

Sin embargo el equipo local no es capaz de hacer correr el reloj ya que Clarett solo consigue dos yardas en tres intentos y Michigan recupera el balón a falta de 58 segundos para el final y en su propia yarda veinte. Sin tiempos muertos Navarre consiguió llevar a los Wolverines hasta la yarda 24 rival y lanzó un pase que sobrevoló la endzone sin que nadie acertara a atraparlo. A falta de un segundo para el final Navarre jugó la última baza de Michigan, pero fue interceptado por Allen cuando el tiempo ya había concluido.

Según las apuestas el rival de Ohio State en la gran final del 3 de Enero será el número uno Miami, pero esto no parece importar a los jugadores de Ohio State, que se sumieron en la Fiesta que inundo el campus de Columbus nada más caer Will Allen al suelo con el balón interceptado. "Si es Miami, Washington State o Iowa no nos preocupa", declaraban los jugadores de Ohio State, "jugaremos contra el que sea. Y lo haremos al estilo Buckeyes."


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