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Earl
Bruce sabe lo que es ganar a Michigan. El antiguo entrenador de
Ohio State lo hizo en cinco de los nueve partidos que lo enfrento
a los Wolverines, mientras dirigía a los Buckeyes entre 1979 y 1987.
"Es el partido, el gran partido y para muchos el único partido",
declara Bruce. El año pasado el Head Coach Jim Tressel ganó su primer
partido contra Michigan 26-20. Esta victoria es lo que los aficionados
de Ohio State recuerdan de la temporada pasada y no el triste récord
7-5 del equipo, su derrota en postemporada y un pobre tercer lugar
en la Big Ten.
Los
dos equipos se han enfrentado en 98 ocasiones, haciendo de su rivalidad
una historia llena de intensidad. Ohio State no quiere revivir las
temporadas 1969, 1995 y 1996. En estas tres ocasiones los Buckeyes
llegaban al partido frente a Michigan invictos, pero acabaron el
encuentro con su primera derrota y con las aspiraciones al título
nacional rotas. En esta ocasión, si Ohio State consigue dos victorias
consecutivas contra los Wolverines desde los años 1981 y 1982, se
metería en la final nacional con un récord perfecto. Para Michigan
el partido significa participar en una bowl de prestigio, incluso
colarse en una de las grandes bowl de la BCS, pero por encima de
todo, aguar la fiesta de Ohio State.
Y lo intentó
hasta el último segundo, vaya que si lo intentó. Pero
ahora mismo la palabra Fiesta tiene múltiples connotaciones en Columbus,
Ohio. En primer lugar Fiesta por haber ganado al gran rival Michigan
14-9, Fiesta por haber acabado una temporada llena de ilusiones
con un récord perfecto y finalmente Fiesta Bowl, donde los Buckeyes
jugaran su primera final nacional desde 1968.
Rezando
para que se agotara el tiempo, los 105.539 aficionados que abarrotaron
el Ohio Stadium obtuvieron su recompensa tras un final agónico que
pasará a la historia del clásico Michigan - Ohio State. Will Allen
interceptó a John Navarre cuando este lanzó un balón a la endzone
con el tiempo ya finiquitado. "Cuando Will cogió el balón comencé
a llorar", dice Michael Doss, que rechazó entrar en le draft de
la NFL para poder disputar su temporada senior con los Buckeyes.
"Teníamos fe en poder ganar todos los encuentros de esta temporada,
eso es lo que lo ha convertido en un año especial".
Con Michigan
controlando el juego y ganando 9-7 tras tres cuartos Ohio State
parecía destinado a cosechar otra gran desilusión ante los Wolverines.
Pero el equipo encontró una manera de ganar, del mismo modo que
lo hizo de forma apretada ante Cincinatti, Illinois y Purdue. Los
Buckeyes han ganado seis partidos por menos de siete puntos esta
temporada.
Maurice
Clarett dio potencia al ataque de Ohio State superando una lesión
de hombro para correr 199 yardas, con lo que rompe el récord de
Robert Smith de jugador novato del equipo con más yardas en una
sola temporada. Clarett también atrapó un pase de 26 yardas que
dejaba en bandeja un TD posterior de su tocayo Maurice Hall en carrera
de tres yardas a falta de 4:55 para el final. En la primera jugada
de option que Ohio State ejecuta en toda la temporada Hall recogía
el pitch del QB Craig Krenzel y anotaba cruzando la esquina derecha
de la endzone.
Pero
Michigan, ayudado por una interferencia de pase del CB Dustin Fox,
se plantó en la 44 de Ohio State. Entonces John Navarre, QB de los
Wolverines, completó un pase en cuarto down para Ronald Bellamy
que daba a Michigan un primer down en la 30 rival. La defensa de
los Buckeyes, que sólo ha permitido 63 puntos en los últimos
nueve partidos, reacciona. Darrion Scott golpea el balón mientras
Navarre hace el dropback y la pelota perdida es recuperada por Ohio
State a 2:02 para el final.
Sin embargo
el equipo local no es capaz de hacer correr el reloj ya que Clarett
solo consigue dos yardas en tres intentos y Michigan recupera el
balón a falta de 58 segundos para el final y en su propia yarda
veinte. Sin tiempos muertos Navarre consiguió llevar a los Wolverines
hasta la yarda 24 rival y lanzó un pase que sobrevoló la endzone
sin que nadie acertara a atraparlo. A falta de un segundo para el
final Navarre jugó la última baza de Michigan, pero fue interceptado
por Allen cuando el tiempo ya había concluido.
Según
las apuestas el rival de Ohio State en la gran final del 3 de Enero
será el número uno Miami, pero esto no parece importar a los jugadores
de Ohio State, que se sumieron en la Fiesta que inundo el campus
de Columbus nada más caer Will Allen al suelo con el balón interceptado.
"Si es Miami, Washington State o Iowa no nos preocupa", declaraban
los jugadores de Ohio State, "jugaremos contra el que sea. Y lo
haremos al estilo Buckeyes."
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