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El
fútbol universitario estaba a la espera de ver cómo de buenos eran
los Fighting Irish de Notre Dame, y para ello esperaban a su enfrentamiento
contra los Seminoles de Bobby Bowden en el que podría ser el partido
más importante hasta el momento en la carrera de Tyrone Willingham.
Con una victoria en Tallahassee se disiparían todas las dudas acerca
de un equipo que aún no ha demostrado nada en especial y que sin
en cambio se encontraba sexto en las dos principales polls y tercero
en la BCS. Bowden ha construido el prestigio de Florida State a
base de visitas a los siempre poderosos Notre Dame, Nebraska, Ohio
State y Michigan. Esta es la primera vez que uno de estos equipos
visita el Doak Campbell Stadium. La única victoria de los Fighting
Irish sobre Florida State llegó en el denominado "Partido del Siglo"
de 1993, cuando unos segundos Notre Dame vencieron a los primeros
clasificados Seminoles por 31-24.
Una
vez que ya ha pasado el kickoff, que ya han pasado los cuatro cuartos
y que la gente ha abandonado el Doak Campbell Stadium, Notre Dame
ha despejado las tinieblas que se cernían en torno suya, ya que
ha ganado el partido a priori más complicado de su brutal calendario
(Michigan, Michigan State, Air Force, etc.) Esta victoria certifica
el regreso a la elite de los Fighting Irish y su candidatura al
título nacional en la Fiesta Bowl de Arizona. Del mismo modo que
Oklahoma y Miami han resurgido de sus cenizas, ahora es el turno
de Notre Dame.
Los
Fighting Irish capitalizaron tres turnovers durante un periodo de
cuatro minutos en el tercer cuarto para derribar el productivo juego
de carrera de Florida State. Los Seminoles acabaron con 93 yardas
de carrera, siendo el sexto equipo que Notre Dame deja por debajo
de las 100 yardas. Después de una semana de descanso tras perder
por uno ante Miami , muchos creían que Florida State encontraría
la piedra angular de su juego en el RB Greg Jones y una de las mejores
líneas de ataque del país, pero Notre Dame no estaba dispuesto a
permitirlo. Los Fighting Irish mantenían a varios defensores continuamente
cerca de la Línea de scrimmage, parando a Jones y forzando a Florida
State a pasar. Fue un trabajo inmaculado, limitando a Jones a 34
yardas en 14 intentos.
Florida
State se destruyó a si misma en tres drives seguidos en el tercer
periodo, cediendo el balón en tres ocasiones que fueron definitivas
para el resultado final. En el segundo drive tras el descanso y
con el partido empatado a diez Chris Rix lanzó su primera intercepción
de la tarde. Notre Dame la convirtió en un FG. Dos jugadas más tarde,
Glenn Earl golpeaba a Rix mientras trataba de hacer un scramble
provocando fumble. Balón para los Fighting Irish y Ryan Grant anota
en la siguiente jugada tras un cutback maravilloso en una jugada
de pitch. Notre Dame patea y el retornador de los Seminoles Lean
Washington deja escapar el ovoide siendo recuperado por Brandon
Hayte en la yarda 17 de Florida State. Carlyle Holiday encuentra
a Omar Jenkins en la esquina de la endzone para anotar el 27-10.
De este modo los Fighting Irish anotaron 17 puntos en 4:23 minutos.
El RB de Notre Dame Ryan Grant sentenciaba la victoria con un TD
en jugada de 31 yardas en el último periodo.
Confirmando
su mejor inicio de temporada desde 1993 y con tres victorias sobre
equipos en el Top25, Notre Dame necesitaba de una victoria como
esta, sobre un rival entre los favoritos como era el caso de Florida
State, para demostrar que su gran comienzo de campaña no se debe
exclusivamente a la casualidad o al mal juego de sus rivales. A
pesar de los errores de Florida State en el tercer cuarto, los Fighting
Irish dieron la sensación de que controlaban el partido desde el
primer instante. En la primera jugada ofensiva Holiday ejecuta a
la perfección un amago de handoff para posteriormente conectar con
el WR Arnaz Battle en un TD de 65 yardas. Desde ese preciso instante
un sonrisa apareció en la cara del QB de Notre Dame, sonrisa que
no se le borró del rostro hasta mucho después del encuentro cuando
tubo que abandonar el túnel de vestuarios, regresar al césped y
ser rodeado inmediatamente por los periodistas mientras la banda
de Notre Dame entonaba sin cesar la "Victory March" y los aficionados
gritaban de jubilo. Desde luego no hay dudas en que esta victoria
ha sentado bien a Notre Dame, ilcuso puede que mejor que el resto.
Ahora el principal escollo hacia una temporada perfecta y una plaza
en la gran final es Southern California.
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