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UN
'FUN AND GUN' DE ESCOPETA DE FERIA
El famoso 'diviértete y dispara' de los Redskins parecía otra cosa.
Uno se imagina a un gran cazador en el África profunda derribando
de un disparo certero a las más peligrosas alimañas. Lo que no nos
esperábamos era una diversión de andar por casa. Eso que hacemos
todos cuando nos acercamos a una caseta de feria, nos dan una escopeta
con el cañón torcido y le meten en la boca del cañón un corcho limado
por todos lados. Uno se lo pasa muy bien pero no le da a la diana
ni de casualidad. Así fue ayer el 'Fun and Gun' de Spurrier. Una
diversión de feria.
En una temporada
en la que todos los equipos parecen empeñados en destruir secundarias,
el juego de Washington no mostró ninguna novedad. Pases cortos muy
forzados que se le escapaban a receptores con manos de mantequilla,
pases largos muy contados que estaban más cerca de la intercepción
que del pase completo y carreras frenadas en seco por una defensa
de los Eagles que está preparada para batallas más intensas en postemporada
y que celebró una merendola a costa del ataque capitalino.
De 'Fun and
Gun' nada de nada… al menos por parte de los Redskins. Porque los
Eagles sí que se lo pasaron como monos mientras disparaban a diestro
y siniestro hacia la defensa contraria, que por segundo partido
consecutivo volvió a decepcionar. Los Eagles no necesitaron correr,
se limitaron a pasar y a llevarse el partido mientras silbaban al
ritmo de la sintonía de McNabb.
Aparte de cualquier
esquema de juego o revolución táctica, en la NFL los nombres cuentan.
Uno miraba en la pantalla la lista de jugadores de la formación
de ataque de los Redskins y no daba demasiado miedo. Enfrente estaban
McNabb y compañía y esos sí que ponen los pelos de punta.
Hoy en día,
y me temo que para siempre, el quarterback de los Eagles está muy
por encima de Mattheus y Wuerffel. Estos dos últimos pueden conocer
a la perfección el plan de juego de Spurrier pero carecen de recursos
cuando las cosas se complican. Justo lo contrario que ocurre con
McNabb, que se saca de la manga una carrera de 20 yardas en cuanto
se nubla el horizonte.
El lunes decepcionó
el juego de los Redskins pero eso no significa nada. El equipo debe
hacerse y asentarse con los mayores. Por lo visto en el partido,
Spurrier y sus niños deberán pasar aún una reválida para competir
con los mayores. El problema es que Snyder, el director del colegio,
no suele tener mucha paciencia y durante el partido ya enseñó esa
cara de killer que suele anunciar tormenta en Washington. Veremos
lo que depara el futuro.
Por último,
un detalle curioso. A falta de seis minutos se detuvo el juego porque
la policía disparó gases lacrimógenos sobre un tumulto de la grada.
Como si los aficionados no hubieran llorado lo suficiente con el
juego de su equipo. El gas acabó en la banda de los Eagles y se
tuvo que detener el partido durante algunos minutos. La NFL es una
competición políticamente correcta pero no tanto. En sus gradas
también se viven las situaciones lamentables a la que estamos acostumbrados
en Europa. Que nadie piense que todo es idílico y aséptico. En todas
partes cuecen habas.
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