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El draft es
el momento ideal para aquellos aficionados, entrenadores, jugadores
y directivos de la NFL a los que les gusta comparar el fútbol americano
con una guerra.
Un puñado de
hombres armados de músculos gigantescos, se enfrentan a un sorteo
que tiene mucho de militar. Los generales -entrenadores y managers
generales- de los equipos deciden en secreto -en una sala de su
estadio con tecnología informática propia del Pentágono- cuál será
su destino -el campo de batalla donde disputará muchas guerras-
y que camiseta -el uniforme cargado de galones y victorias- defenderán
cuando abandonen el fútbol de los niños que se juega en la universidad
para pasar al fútbol de los mayores que se disputa en la NFL.
Este fin de
semana el Madison Square Garden de Nueva York volverá a ser la sede
del draft universitario en el que los conjuntos de la Liga tapan
sus agujeros. En defensa, en ataque, en los equipos especiales y
en los banquillos.
Y hasta que
el comisionado-presidente de la Liga, Paul Tagliabue, no da el pitido
inicial de salida y el cronómetro comienza a correr todos son nervios,
alegrías, decepciones, sueños y esperanzas de que los jugadores
más buscados estén todavía disponibles cuando se deba elegir.
Ante un draft,
los equipos tienen varias posibilidades: pueden "move up", cambiar
los lugares con otros clubes para seleccionar al jugador ideal.
O se quedan quietos y "wait and see", esperan para ver lo que sucede
y cuál es el jugador que cumple sus necesidades cuando les toque
el turno.
Y lo que todos
hacen es estudiar durante semanas antes de que llegue el momento
las necesidades de los conjuntos que tienen por adelante para anticiparse
a sus decisiones y tener siempre un plan alternativo.
Este sorteo
parece ser el mejor en muchos años para llenar las líneas defensivas
de inmensos jugadores que ofrecen músculo y velocidad.
Los "tackles",
los jugadores que defienden a los "quarterbacks" en la línea defensiva,
son los que encontrarán trabajo inmediatamente. Jimmy Kennedy, de
Penn State, Terrell Suggs, de Arizona State, y Kevin Williams, de
Oklahoma State, suenan como los jugadores con muchas posibilidedes
de ser elegidos en los primeros lugares.
Los Giants,
San Francisco, St. Louis, Nueva Orleans y Cleveland que necesitan
defensores los han vigilado y conocen perfectamente su comportamiento
dentro y fuera del campo. Cada club cuenta con un detallado informe
psicológico sobre los jugadores más deseados a la espera de que
caigan en sus brazos.
"Al comienzo
de cada sorteo tiene una "wish list" con la que sueñas", asegura
Enire Accorsi, el manager de los Giants, cuando se refiere a la
lista que el cuadro tiene con los jugadores preferidos. "Pero estos
nombres no pueden atarte ni enamorarte de este o aquel jugador.
Lo mejor en el draft es saber reaccionar y ajustarte a los cambios",
asegura.
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