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La Super Bowl
no sólo cambia las fortunas de los jugadores que la ganan y celebran
su victoria al día siguiente al lado de la Bella y la Bestia en
Disneylandia.
El
encuentro del domingo entre los Raiders de Okland y los Buccaneers
de Tampa Bay es el mejor del año para las prostitutas, los jugadores
de Las Vegas, vital para la ciudad donde se celebra, el de mayor
consumo de cerveza y pizzas del año y un peligro para los conductores.
La fiesta más
importante del deporte norteamericano reunirá a unos 130 millones
de espectadores ante la televisión y a unos 1000 millones en todo
el mundo. En San Diego estarán también las mujeres de la profesión
más antigua del mundo ofreciendo sus servicios a los miles de aficionados,
jugadores de la NFL, directivos de empresas, solitarios en busca
de amor, maridos en viajes de negocios que encuentran una oportunidad
para pecar y para todo aquel que con dinero quiera diversión.
Los servicios
se pagan a precio especial y una hora vale hasta 500 dólares. Y
cuando es una noche completa el precio llega a los 3000 dólares,
incluida la cena que debe pagar el cliente.
Los productores
de aguacate de California dicen que este es el día de mayor consumo
de su conocido fruto y estiman que los norteamericanos se tragarán
unos 180 kilogramos de aguacate en sus salsas y comidas.
Para la cadena
ABC es un día fundamental para arreglar su mala fortuna y su penalidades
en la lista de cadenas de televisión preferidas por los espectadores.
Durante la segunda mitad del encuentro se estima que la mitad de
todas las televisiones del paeis estarán conectadas con la ABC y
la pelea entre los Buccaneers y los Raiders.
La ABC cuenta
con recaudar con este encuentro por encima de los 150 millones de
dólares y ha puesto un precio de 2 millones de dólares por cada
anuncio publicitario de 30 segundos. Y, a pesar de la crisis económica,
se ha quedado sin anuncios porque "todo el mundo" quiere ser visto
durante la Super Bowl. Una reciente encuesta señala que el 14 por
100 de los espectadores ven el programa de principio a fin sólo
para ver los anuncios.
Lo que los espectadores
no verán es un anuncio de la ciudad de Las Vegas porque la Liga
no quiere asociarse con el juego a pesar de que durante la Final
es uno de los días en el que más apuestas se realizan sobre el resultado
del partido.
El spot es muy
caliente con una mujer que sale de un casino con un vestido que
invita a descubrir lo que oculta y que simula un orgasmo en la parte
trasera de una limusiana que circula por la avenida de casinos de
Las Vegas. Y luego, por arte de magia, la joven bella sale del vehículo
convertida en una ejecutiva vestida con un recatado traje que llega
a la ciudad del juego a una convención.
Y al final del
encuentro quien más trabajarán serán las amas de casa y los agentes
de tráfico. Las primeras para poner en orden las casas tras las
fiestas entre amigos en las que se consume todo tipo de comida que
no hace nada bien para la línea. Cervezas, refrescos de colas y
muchas pizzas y perritos calientes.
Esta semana,
un estudio de la universidad de Toronto, en Canadá, ha advertido
que después del pitido final de la Super Bowl las carreteras estadounidenses
son un campo de minas. El número de accidentes de carretera cuando
la contienda termina aumenta en un 40 por 100 con respecto a otro
fin de semana normal sin acontecimiento de esta magnitud social
y deportivo.
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