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La Super Bowl de fútbol americano, que enfrenta este domingo en
el Qualcomnn Stadium de San Diego (California) a los Oakland Raiders
y los Tampa Bay Buccaners, se desarrollará bajo estrictas medidas
de seguridad.
Considerado
el evento deportivo que más personas convoca --unos 800 millones
de personas alrededor de todo el mundo--, con más audiencia incluso
que un Mundial de fútbol de la FIFA, la 37 edición por el título
de la National Football League (NFL) supera a sus predecesoras en
vigilancia policial.
Se calcula
que unas 90.000 personas, entre aficionados, periodistas e invitados
especiales, se congregarán en la instalación, que sirve de sede
alterna a los equipos de San Diego de la NFL y de béisbol.
Casi un mes
antes de la Superbowl, ya se habían agotado las 70.561 entradas
puestas a la venta, con precios que oscilaron entre los 400 y los
10.000 dólares.
Más de 4.000
agentes del orden, desde policías hasta personal del servicio secreto,
tendrán a su cargo la protección del evento dentro y fuera del Qualcomm
Stadium.
"No habrá leyes
marciales alrededor de la Superbowl, pero estaremos vigilantes",
afirmó Bill Maheu, asistente principal del jefe del Departamento
de policía de San Diego.
Maheu puntualizó
que los 2.135 oficiales de su cuerpo estarán movilizados ese día.
"Nuestros oficiales tendrán una sonrisa en la cara, pero serán inflexibles
en el cumplimiento de su deber", agregó.
La preocupación
principal de las autoridades californianas parecen ser los revoltosos
fanáticos de Oakland y Tampa Bay, principalmente los primeros, considerados
entre los más 'bravos' de la Liga.
Cuando los
Raiders ganaron el pasado domingo el campeonato de la Liga Americana,
tras vencer a Tennesse 41-24, cientos de sus seguidores se lanzaron
a las calles de Oakland y festejaron el triunfo lanzando botellas
y piedras y quebrando varios vidrios de establecimientos comerciales.
"Eso no pasará aquí. La gente podrá festejar, pero con cordura",
indicó Maheu.
Para el caso
de que se necesiten refuerzos, el personal de la numerosas bases
militares que rodean a San Diego también fue puesto en estado de
alerta. "Sólo entraremos en un papel de apoyo", dijo el Mayor Barry
Venable, portavoz del Comando de Defensa Espacial.
Se espera que
entre los asistentes figuen varios ex presidentes norteamericanos
aunque, por razones de lógica seguridad, no se ha confirmado la
presencia del actual mandatario George W. Bush.
Entre las medidas
de seguridad figuran barricadas alrededor del estadio y la prohibición
de ingresar al mismo con hieleras, lentes de cámara fotográfica,
paraguas, balones de playa y cochecitos de bebé.
Noventa detectores
de metales ubicados en las puertas de entrada y 50 cámaras estratégicamente
distribuidas por la instalación servirán a las autoridades para
controlar las tribunas.
Como se ha
hecho usual en otros espectáculos deportivos, se estableció también
la prohibición de vuelos comerciales y de publicidad en una zona
de siete millas alrededor del Qualcomm Stadium, nueve horas antes,
durante y después del partido.
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