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Cada mañana
de partido, el inmenso parking del Network Associates Coliseum se
llena de coches desde muy temprano. Vehículos todoterreno, motos
y camionetas pick-ups que llegan con su carga lista. Cocinas, hornos,
tostadoras y la carne, las salchichas, el picante y las hamburguesas
listas para la fiesta.
El domingo,
los aficionados de los Raiders saborearán el triunfo ante Tennessee
al tiempo que devoran inmensas chuletas o se comen media docena
de perritos calientes.
En la NFL se
les considera como los más devotos seguidores, los fans más fieles
y en algunos lugares a donde viajan los más peligrosos.
San Diego ya
prepara un dispositivo especial de seguridad en caso de que el domingo
los Raiders ganan y se clasifiquen para jugar la Super Bowl.
El logo del
equipo, un jugador que lleva un ojo tapado con un parche y dos espadas
cruzadas, su uniforme negro y hasta las gafas oscuras en las que
se oculta Al Davis, su propietario, existen para arrugar al contrario.
La policía local
y el club ponen en marcha en cada encuentro un dispositivo especial
con más de 500 agentes y miembros de los equipos de seguridad. La
media de arrestos, la mayoría de algún aficionado que se salta las
normas y mete bebidas alcohólicas en el estadio, es de entre 20
a 30 detenidos por partido.
Sus caras pintadas
de negro y metal reluciente, sus cascos, sus máscaras y sus trajes
que parecen de gladiadores dan miedo. Sus personalidades, muchos
de ellos hombres gigantes de grandes músculos que viven en los barrios
más duros de Oakland, una de las ciudades más violentas de California,
imponen. Pero también hay maestros, informáticos, empleados de la
construcción y oficinistas y muchos que se visten para la ocasión
con el único objetivo de salir en la televisión.
El "Black Hole",
el Agujero Negro, es la parte sur del estadio que se convierte en
una zona de guerra donde no es aconsejable llevar a una novia en
la primera cita por miedo a que se la coman.
"Te tiran de
todo, desde pilas, monedas y huesos de pollo", dice Kevin Mawae,
un jugador de los Jets que el domingo pasado fueron triturados por
Oakland. "Cuando tienes que defender cerca del Black Hole lo mejor
es atascarse el casco y aguantar el chaparrón".
En esta zona,
los cánticos e insultos contra las madres, mujeres, hijas, hermanas
y amigas de los jugadores son habituales y muchos contrarios se
preguntan cómo es posible que los aficionados sepan el nombre de
sus seres queridos del sexo femenino.
Los Raiders
siempre juegan en casa con ventaja porque saben que el equipo contrario
tendrá a muy pocos seguidores en las gradas. !Hay que ser muy hombre
para entrar en el Black Hole y defender otros colores que no sean
el del aluminio y negro de los estandartes de estos piratas de tierra!
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