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EL
ATAQUE
La incorporación de Drew Bledsoe va a tener impacto inmediato. De
hecho, desde Jim Kelly no ha habido en Búfalo un quarterback con
las garantías suficientes para afrontar la dirección del equipo
y llevarlos a las cotas alcanzadas por los Bills en los noventa.
Los
primeros beneficiados de esta incorporación van a ser Eric Moulds
y Pierless Price. Ambos pueden acabar la temporada con más de 1000
yardas, especialmente el primero, quien nunca ha tenido la oportunidad
de jugar a las órdenes de un quarterback de Pro Bowl. El rookie
Josh Reed puede tener sus oportunidades en los sets de tres receptores,
pero para eso deberá arrebatarle ese spot a Reggie Germany quién
cuajó una temporada muy completa el año pasado.
Travis Henry
puede tener un magnífico año, si Bledsoe va a hacer que las defensas
rivales se habrán más. Las adquisiciones de Mike Williams en el
draft y Trey Teague en la agencia libre, le van a dar los bloqueos
que nunca le dio John Fina.
Uno de los jugadores
que más importancia va a tener en el ataque va a ser Larry Centers.
Desde sus tiempos en Arizona se destapó por su facilidad para entrar
en el juego de pase, convirtiéndose en una válvula de escape para
los quarterbacks. Más si cabe esta temporada con la incógnita de
Riemersma. Este tigh end puede ser cortado debido a la plaga de
lesiones que le han asolado los dos últimos años. Centers consiguió
la temporada pasada ser el runningback que más recepciones ha conseguido
en la historia de la NFL.
El kicker Mike
Hollis puede resintonizar su carrera en Búfalo, y hacer callar a
todos los que le cuestionaron y provocaron su salida de Jacksonville.
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