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EL
ATAQUE
Una de las muchas incógnitas que deben despejar en Baltimore es
la de la posición de quarterback. Aparentemente Chris Redman será
el titular y Jeff Blake el suplente pero, a pesar del beneficio
que puede suponer para Redman el jugar en shotgun, no parece que
esté preparado para asumir la dirección del equipo. También es verdad
que tras la temporada de Grbac, van a tener mucha paciencia con
Redman.
La
recuperación de Lewis va a ser fundamental, como lo fue en el 2000,
para el juego de los Ravens. Uno de los secretos del éxito de la
defensa fue precisamente el juego ofensivo, ya que los drives eran
larguísimos, lo que le daba a la defensa mucho descanso entre drive
y drive. Es aquí dónde Lewis cobra importancia vital.
El cuerpo de
receptores nunca ha sido el punto fuerte de este equipo y es posible
que este año sea incluso inferior. Las bajas de Jermaine Lewis,
Quadry Ismail y Patrick Jonson (respectivamente a Houston, Indianápolis
y Jacksonville), ha dejado al equipo con Travis Taylor como casi
única referencia aérea del equipo, salvo que Brandon Stockley repita
el nivel de la Super Bowl del 2000. La posible solución a la falta
de receptores de calidad puede personificarse en Todd Heap. El tigh
end de los Ravens es uno de los valores más prometedores en la posición
y ahora que Sharpe se ha marchado a Denver, le va a hacer entrar
mucho más en juego. No será de extrañar que atrape más de sesenta
pases esta temporada.
La línea de
ataque se ha debilitado mucho. La pérdida de Searcy y Vickers en
los tackles deja muy mermada la línea. La alineación más probable
puede ser Ogden, Mulitalo, Flynn, Anderson y Thomas.
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