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Esta, sin duda, va a ser una de las divisiones más impredecibles
y más abiertas de esta temporada. El hecho de que sólo dos de sus
componentes, Tennessee y Jacksonville, hayan compartido división
a lo largo de la historia y que de los otros dos miembros uno, los
Texans, sea una franquicia de expansión produce un cocktail cuyo
resultado es difícil de predecir.
A
priori la contratación de Tony Dungy en Indianapolis parece la cura
perfecta para la "defensitis", o falta de defensa, que ha arrastrado
este equipo las dos ultimas temporadas. Dungy instalará un sistema
defensivo parecido al que utilizo en Tampa y que se irá asemejando
más aún a aquel a medida que vaya incorporando jugadores que se
adapten al sistema. Es de esperar una notable mejoría en este área
pero que nadie espere que la defensa se convierta en la mejor de
la liga este año, debido a que el núcleo de la defensa es heredado
del Staff anterior. Otro gran acierto de los Colts ha sido mantener
el Staff técnico de ataque casi intacto, manteniendo el potente
sistema que tan buenos números ha dado. Donde se vera la mano de
Dungy será en el recorte en el numero de "turnovers" y en el uso
mayor de el juego de carrera, especialmente teniendo a un James
al 100%. Con Manning se puede contar sin ningún tipo de dudas y
la tripleta de "receivers" de este año le debería dar aún más armas
con las que desmenuzar las defensas.
Se
podría decir que Jacksonville ya ha hecho su "temporada" en el draft
de expansión y cortando jugadores y salarios. Coughlin se ha visto
forzado a desmantelar el equipo para poder salir del agujero salarial
en el que se habían metido, es por eso que el simple hecho de estar
por debajo del salary cap es todo un éxito. A pesar de todo las
expectativas de poner un equipo competitivo en el campo siguen estando
presentes en Jacksonville. La cuestión ahora será ver como se toman
los cambios jugadores como Brunell, al que el traspaso de Boselli
no le hizo precisamente feliz. Va a ser un año difícil para Coughlin
y su estricto régimen que es poco amigo de los jugadores, sobre
todo, si no ganan. La defensa, posiblemente, sea el área más estable
del equipo. La línea defensiva se a rehecho a base de "defensive
tackles" elegidos en las primeras rondas del draft y un par de "ends"
con gran capacidad de llegar al Quarterback y bastante sólidos contra
la carrera. Después de eso, el resto es un mar de dudas. El ataque
dependerá de si por primera vez Fred Taylor aguanta la temporada
entera, aunque cabe la posibilidad de que sea traspasado. Brunell
debe echarse un equipo, en el que no cree, a los hombros. Y las
piezas que le rodean no son precisamente oro de 24 kilates.
Tennessee
es el segundo equipo ex miembro de la AFC Central que forma parte
de esta nueva división. Sobre el papel poseen un gran conjunto,
pero también lo tenían la temporada pasada y no llegaron muy lejos.
Lo que quedó claro es que el sistema de ataque tiene una gran dependencia
de Eddie George del que se espera esté al 100%. También necesitan
reducir los periodos erráticos en los que entra McNair de vez en
cuando y que afectan en sobremanera el rendimiento del equipo. La
defensa una vez más debería de ser una de las punteras de la liga.
Puede que este sea el año en que los dos ends de Florida, Kearse
y Carter, jueguen a nivel de Pro Bowl a la vez. Si por fin esto
se cumple el sindicato de Quarterbacks puede echarse a temblar.
La aportación de estos jugadores y la de Haynesworth será la clave
para proteger y ayudar a un grupo de Linebackers no muy prolífico
y una secundaria con poco banquillo que puede ser expuesta por equipos
con tres o cuatro buenos receptores, como puede ser Indianapolis.
Por
último están los Texans que pueden convertirse en la mejor franquicia
de expansión de la historia de la NFL. Mediante el draft de expansión
y la agencia libre han creado un núcleo de grandes jugadores en
posiciones clave. Además, han añadido un draft con mucho potencial.
De todas formas nunca se pueden lanzar las campanas al vuelo cuando
se tiene un QB rookie a los mandos del equipo. David Carr tiene
los elementos necesarios para triunfar, pero si ya es difícil ser
QB rookie en un equipo asentado, es aún más difícil serlo en un
equipo en el que no han jugado juntos antes. Las dos líneas, tanto
la de defensa como la de ataque, son las posiciones más fuertes
dentro del equipo y eso siempre es una buena señal. El principal
problema al que se van a enfrentar va a ser a la falta de calidad
en el banquillo, haciendo que las lesiones de determinados jugadores
sean claves en el desarrollo de la temporada. Si hay algo en lo
que se van a beneficiar los Texans es de la experiencia de Capers
con franquicias de expansión (Carolina), y en que él y su staff
llevan un año preparando el debut a conciencia, incluso llevando
los mismos horarios de entrenamientos y preparativos que un equipo
normal cuando aún no tenían jugadores.
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