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EL
ATAQUE
Gratas
sorpresas y alguna decepción. La sorpresa más grata es la aparición
de A-Train. Anthony Thomas le ha dado al equipo lo que llevaba buscando
desde hace muchos años: un corredor potente que fuera capaz de llevar
el peso del equipo por el suelo y que ganará más de mil yardas en
una temporada. Esto benefició al juego de pase del equipo donde
Jim Miller repetirá como titular.
Miller no es
quarterback que impresione por su juego, pero el sistema de pases
cortos de Chicago le beneficia enormemente. Una de las decepciones
más grandes ha podido ser la falta de adaptación a la NFL por parte
de David Terrell. La gran esperanza del draft no ha mostrado todavía
por qué fue elegido en la primera ronda del draft del año pasado.
Otra de las decepciones fue la falta de forma de Marcus Robinson
y la facilidad que tiene en los últimos tiempos para lesionarse.
Por el contrario, la explosión de Marty Booker les puso, junto con
Thomas, en la carrera de la Super Bowl. Han dejado ir a Bates, pero
con un cuerpo de receptores como Robinson, Booker, Terrell, White
e incluso Kenny Christian, quien ha sorprendido gratamente en la
NFL Europa, pueden volver a estar en la lucha del play off.
La línea de
ataque no ha cambiado prácticamente nada. El cambio ha sido dejar
ir a Brockermeyer, para colocar en su sitio al 5ª ronda del año
pasado Bernard Robertson. El jugador fue drafteado como center y
curiosa transición, va a ser movido al tackle. La única incógnita
es saber si James Williams, un gran tackle derecho, será movido
a la izquierda o será Robertson quien se ocupe del lado ciego del
quarterback. El resto seguirán igual, anclados en el centro por
uno de los mejores centres de la liga, Olin Kreutz y como guardias
Rex Tucker y Chris Villarrial.
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