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EL
ATAQUE
Mornninweg
sigue obsesionado con su particular versión de la West Coast Offense.
Por ello ha despedido a Charlie Batch y Herman Moore y no ha hecho
nada por renovar a Johnnie Morton y a David Sloan. ¿Porqué? Nunca
lo sabremos si no obtiene el resultado buscado, pero lo más lógico
es que esté intentando abrir más el campo a través de la velocidad.
Las incorporaciones de Hakim y Bill Schroeder, unidos al receptor
Crowell forman un grupo rápido y que gana muchos enteros cuando
van profundos. Si además el tigh end es Mikhael Ricks fabricado
en Kansas City a imagen y semejanza de González, aún se garantiza
más la apertura del campo.
Pero no todo
acaba aquí, el hecho de cuestionar a James Stewart no es otra cosa
sino la falta de confianza que tienen en él debido a sus grandes
lagunas en el juego de pase. Para intentar cubrir estas carencias
eligieron a Luke Staley en la séptima ronda del draft. Staley es
un corredor que necesita espacio abierto para demostrar de lo que
es capaz y que, casualidad de la vida, tiene el juego aéreo una
de sus mejores virtudes. También se ha incorporado, via draft, a
Joey Harrington, un quarterback muy instintivo y que si se familiariza
rápidamente con el sistema podría desbancar a McMahon.
La línea de
ataque, y ya lo comente el año pasado, me parece que puede convertirse
en una de las mejores de la liga sobre todo por la juventud. Tony
Semple, Brandon Stai, Jeff Backus, Dominic Raiola, Matt Joyce e
incluso el jugador de la NFL Europa Josh Lovelady, lucharán por
hacerse con un puesto de titular en el equipo.
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