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| Bartett
celebra uno de sus goles de la fase clasificatoria.
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No termina de levantar el nivel el fútbol de Suráfrica.
En el último amistoso ante Egipto (1-0) el técnico portugués
Carlos Queiroz pudo ver las carencias de una selección
con problemas para dominar los partidos. El seleccionador
cuenta con un gran admirador en su compatriota Figo,
al que dirigió en el Mundial Sub-20 de 1991, en el que
se proclamaron campeones.
La pelea del central Mark Fish con la Federación ha
dejado al centro de la defensa disminuido, a pesar de
que se mantiene Issa, mundialista en Francia 98. Formar
una defensa contundente será uno de las cuestiones que
tendrá que resolver Queiroz. Suráfrica arrastra algunos
problemas de la etapa de Phillipe Troussier y juega
un 4-4-2 clarísimo, con Fortune (ex Atlético de Madrid)
y McCarthy como grandes estrellas. Mucho balón largo,
sobre todo en envíos del portero Vonk y el central Issa.
El zurdo Carnell sube bastante por la banda izquierda
y en el centro del campo Fortune juega en una posición
distinta a la del Manchester United, donde suple a Ryan
Giggs como extremo zurdo. Aquí organiza al equipo y
tiene por detrás al trotón Tinkler, un medio defensivo
veterano. Arriba Bartlett sí hace bastante daño. Máximo
goleador de la selección en los últimos años, es rápido
y suele entenderse bien con McCarthy. El jugador del
Celta ya dejó atrás sus problemas con la Federación
y es titular por delante de Nomvete. Su misión, hacer
olvidar a Philomen Masinga, goleador de los Bafana Bafana
en los últimos años y que ya renunció a la selección.
En 1996 Suráfrica demostró la progresión que ha experimentado
en los últimos años al ganar la Copa de África en la
que fue la anfitriona. Aún así, es inferior a España.
Lo mejor: La calidad de Quentin Fortune en el
centro del campo y el entusiasmo de un equipo que afronta
su segundo Mundial consecutivo. En 1998 sólo les pudo
ganar Francia. El delantero del Celta, McCarthy es la
figura surafricana. Las esperanzas de clasificarse pasan
por su acierto rematador y el de Barlett. Son jugadores
con mucha potencia física, capaces de imponer a los
partidos un ritmo muy alto de juego.
Lo peor: Es una selección que pierde fácilmente
el control de los encuentros. Es algo lógico en un equipo
con bastantes pocos recursos técnicos. Tiene muchos
problemas en la banda derecha, donde Queiroz no encuentra
un futbolista de garantías para profundizar y crear
peligro. Es un equipo que puede pagar su inexperiencia
en las grandes citas y que se puede venir abajo anímicamente.
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