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| Alemania
busca redimirse de su pobre actuación
en Francia 98. /AS |
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Desde
principios de la década de los 90, desde que
Alemania se proclamó campeona en el Mundial de
Italia, el fútbol germano atraviesa un período
de decadencia. Desde que estrellas como Lothar Matthaus
o Jurgen Klinsmann se retiraron, practicamente ninguno
de los internacionales han llegado a acercarse a aquellos
que fueron sus ídolos. Quizás Oliver Kahn,
el guardameta del Bayern de Múnich, alma mater
del actual campeón de Europa, es uno de ellos.
No
obstante, en general, ninguno de los nuevos talentos
de la cantera alemana han alcanzado el nivel que se
esperaba de ellos. Hombres como Ballack o Jeremies tienen
cierto caché en la escena internacional, aunque
están lejos de las posibilidades reales que muestra
con cuentagotas su talento.
La
irregularidad es la gran cruz de la selección
alemana que se presentará en Corea-Japón
2002. La goleada frente a Ucrania en la repesca por
una plaza mundialista no debe ocultar el hecho mismo
de que Alemania no obtuviera su pase directamente. Los
aficionados saben que este Mundial es decisivo para
afrontar el futuro con optimismo o, por el contrario,
para aceptar que cualquier tiempo pasado fue mejor,
y vivir desde ahora mirando atrás con nostalgia.
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