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| Arabia
Saudí ha sido el gigante al que todos
querían derrotar en su grupo de clasificación.
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El
dinero del petróleo se esconde detrás
de los éxitos de Arabia Saudí. La financiación
de muchos jeques a los clubes nacionales ha servido
para importar técnicos de renombre internacional
y, de vez en cuando, jugadores en vías de jubilación
que han aportado su experiencia para enriquecer la Liga
árabe.
Dos
Mundiales seguidos añaden al conjunto un bagaje
que ha superado la dificultad que supone tener ocho
seleccionadores distintos en las últimas ocho
temporadas. Pese a ello, la
base de jugadores sigue siendo la misma. Eso implica
que Arabia haya sido la bestia negra de su grupo de
clasificación, título que espera refrendar
en los estadios de Corea y Japón.
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