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| Brasil
ha dado un gran susto a sus "torcedores"
en la fase de clasificación. /AS |
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Un
Mundial sin Brasil hubiera sido menos Mundial. Y se
hubiera roto una racha histórica, ya que los
canarinhos son los únicos que han disputado todas
las fases finales que se han disputado. Pero Brasil
venció a Venezuela en el último partido
y el susto quedó sólo en eso.
La
lección de humildad recibida por los jugadores
de Luiz Felipe Scolari ha servido para que los auriverdes
redoblen su atención de cara a lo que les espera
en Corea y Japón. Su estela de tetracampeón
del mundo les convierte en la selección a batir
entre las 32 clasificadas. Sus rivales, por primera
vez en años, ven en sus filas un síntoma
de debilidad cuya derrota supondría un grandísimo
trofeo para muchos de los países con los que
se cruzará en los estadios asiáticos.
Pero
pese a la crisis de identidad futbolística que
sufre la nación sudamericana, dividida entre
los viejos tiempos del fútbol-samba y el estilo
moderno dominado por la táctica y la fuerza física,
Brasil dispone de un equipo capaz de derrotar a cualquier
fantasma de fracaso. Rivaldo, Roberto Carlos, Cafú
y compañía derrochan calidad y experiencia,
y desean ante todo quitarse la espina de la final perdida
en Francia-98.
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