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| Los
jugadores chinos ya se consideran campeones
del mundo. /AS |
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Fichar
al entrenador serbio Milutinovic se ha convertido en
una garantía total para conseguir colarse en
la fase final de una Copa del Mundo. Por quinta vez
consecutiva, y siempre como técnico de países
distintos, la figura de Bora figurará en los
banquillos de Corea-Japón al frente del combinado
de China. Todo un logro, si se tiene en cuenta que los
chinos se estrenarán en semejante lid, y más
aún si por cercanía geográfica
la afición china puede convertirse en la gran
protagonista de la competición.
Para
los integrantes del combinado asiático, la sola
presencia en el Mundial 2002 ya es com ser campeones
del mundo. Su entrenador no piensa aplicar sobre sus
hombres ningún tipo de presión en la primera
fase, ya que aunque les considera un grupo de futbolistas
"perfectamente capaz" entiende que superar
la ronda inicial supondría un triunfo de incalculables
dimensiones.
Al
aficionado occidental, los nombres de Sun Jihai, Li
Tie y Qu Bo no le dicen nada especialmente significativo.
Solamente Fan Zhiyi ha militado en filas de equipos
europeos, antes en el Crystal Palace y ahora en el Dundee
escocés. El es el ejemplo de la nueva era del
fútbol chino, desde que existe en el país
una liga profesional y un incipiente programa de fomento
del fútbol.
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